Entrevista a Carlos Alberto Martínez/Profesor del Tec Monterrey
Irma Ortiz
El nuevo coordinador del PAN en la Cámara de Diputados, José Isabel Trejo pidió al gobierno federal una contrarreforma fiscal para el año 2015, ya que la actual es la causa del escaso crecimiento económico. Dijo que una vez que se han publicado las reformas energética y de telecomunicaciones la manera de atraer inversiones es con un nuevo marco hacendario, pues el empresariado ve con escepticismo el marco fiscal.
Mientras, el escenario económico sigue ajustándose a la baja luego de los pronósticos tanto de organismos internacionales como nacionales que destacan el riesgo de que la economía mexicana crezca por abajo del 2.5%, si el sector servicios continúa deprimido en el segundo trimestre del año.
Sobre el tema, habla a Siempre! el doctor en derecho financiero Carlos Alberto Martínez, profesor del Tec de Monterrey y de la Universidad Panamericana, así como socio del área financiera en Excel Consultores.
Continúa el decrecimiento del PIB nacional y hoy se coloca por abajo del 2.5%, ¿cómo ve el entorno económico?
Tenemos una dificultad que viene desde el entorno internacional, que ya se prolongó mucho. Comenzó en el año 2008-2009, una crisis financiera que a diferencia de las vividas anteriormente fue causada por los países desarrollados. Habíamos visto el efecto tango en Argentina, el efecto tequila en México, incluso el efecto vodka con Rusia con la crisis de pagos, pero eran situaciones de crisis que generaban países en vías de desarrollo o subdesarrollados lo que desarrolló una percepción de que vendría un trasatlántico de los países desarrollados o del FMI para rescatarnos, pero en esta ocasión la crisis financiera la provocaron los países desarrollados.
Así hemos pasado desde el año 2008 a la fecha en que el mundo no puede recuperar su vigor económico, los países padecen graves consecuencias; por ejemplo, China que tenía dos dígitos de crecimiento, crecía alrededor del 11%, este año crecerá alrededor del 7%, envidiable para cualquier país, pero no para China, y afecta muchas economías en vías de desarrollo, como la brasileña, la argentina, que son proveedoras de materia prima para el crecimiento chino, que ahora les demanda menos. Otro de los países que sufre mucho las consecuencias de lo sucedido es México, porque tiene una extraordinaria dependencia de Estados Unidos, que fue justamente el epicentro de la crisis de este trasatlántico que esta vez se descompuso.
Menor demanda de exportaciones
Nuestro país tiene desafortunadamente problemas en sus dos balances: los mercados interno y externo; el mercado externo está orientado hacia Estados Unidos, el 80% de nuestras exportaciones y comercio se hace a Estados Unidos, quienes ahora nos demandan menos productos. Prácticamente todos los ciclos económicos de México están ligados a los de Estados Unidos: empleo, manufactura, ciclo monetario, fiscal. Por otro lado, en la balanza del mercado interno estamos muy retrasados, en nuestro mercado interno la logística es muy mala, los productos tardan mucho en llegar de un lugar a otro del país, horas, días, si es que no asaltan los tráilers en el camino, ahí está el problema de la inseguridad. Es un problema que afecta seriamente el comercio y las ventas.
Además el presupuesto federal, tradicionalmente, se ejerce de manera muy deficiente, no se gasta de manera adecuada, somos el país que más gasta en educación en América Latina y de los que menores niveles educativos tiene. La educación no es un tema de dinero, sino de cómo se gasta el dinero además de otros factores más profundos; el sector bancario, por ejemplo, no aporta lo suficiente al desarrollo económico del país, la penetración del crédito bancario en México está en el 14%, cuando en 1994 estaba en el 44%; en Chile es del 60%, en Brasil es del 50%, en Estados Unidos es del 110%, en Inglaterra es del 100%.
El gasto público no se ejerce de manera eficiente, la logística para la compra de mercancías en territorio nacional es compleja, tardía, insegura; las cadenas productivas no están bien ligadas y la pequeña y mediana empresa, que es la más importante —81 de cada 100 empleos los generan las pequeña y mediana empresa—, no tienen los apoyos suficientes para seguir adelante y subsistir.
Están ahogadas por trámites, costos, impuestos, y también por el derecho de piso que se les cobra; las empresas prefieren cerrar, además está el comercio informal. Todos estos elementos del mercado interno deben arreglarse y ajustarse. En la otra válvula que es el mercado exterior, nuestras exportaciones e importaciones están mal, porque el entorno internacional viene mal desde el año 2009.
Los impuestos y cómo se gastan
La recuperación de Estados Unidos ha sido muy lenta pero también Hacienda no ejerció el presupuesto a tiempo, ¿qué opina?
El tema de la hacienda pública nunca se agota, el problema que vemos tradicionalmente es el de los impuestos. Hablamos de hacienda e inmediatamente pensamos en impuestos, y es falso, el tema de la Hacienda pública son los impuestos, pero también como se gastan.
Es muy importante que el ciudadano exija a la autoridad hacendaria saber exactamente en qué gasta el dinero, de qué forma, a dónde llega. Hay muchos programas en México duplicados, triplicados; para mandar un peso a una zona se gastan alrededor de 70 centavos, llegan sólo 30 centavos; la tramitología para el ejercicio del gasto público también es compleja, sin menoscabo de hablar de muchos actos de corrupción que existen en el ejercicio del gasto público.
La hacienda pública es el ingreso y el egreso, y una parte muy importante: la deuda que el gobierno adquiere. Esa parte se ha manejado bien en los últimos años, la deuda se ha mantenido manejable a niveles muy razonables, pero en el terreno de los ingresos y los gastos de gobierno, hay mucho que hacer.
Sigue siendo muy complejo el pago de los impuestos, es muy rígido, poco entendible, costoso tanto para las empresas como para el gobierno, la administración del cobro de impuestos, y por el otro lado, el ejercicio del gasto público; tradicionalmente ha sido muy ineficiente.
En el sector empresarial hay mucha molestia por la reforma fiscal y partidos como Acción Nacional han señalado la necesidad de una contrarreforma…
Siempre estamos pensado en la reforma fiscal deseable y desafortunadamente tenemos un aspecto muy importante, la parte económica no puede disociarse de la parte social ni de la parte política, son las tres cosas en conjunto.
La racionalidad económica fiscal en este caso nos diría que una cuestión que ha funcionado muy bien en otros países del mundo es bajar la renta y subir el consumo, porque la renta es difícil de fiscalizar, tiene muchas formas de evadir o disminuir la recaudación, pero para la administración es muy costoso gestionarla o fiscalizarla.
En cambio, la parte del consumo es un impuesto que es muy fácil de recaudar, de señalar, porque es a través del último eslabón de la cadena productiva, la última persona es la que termina pagando y es sencillo de recaudar, así han funcionado países con mucha eficiencia, pero en México eso no es posible.
El IVA a medicinas y alimentos
En México, alrededor del 78% de las personas con estudios rechazan el IVA, por ejemplo, en alimentos y medicinas. No veo ningún partido político, ni ningún gobierno tan audaz, así sea este gobierno que ha hecho muchas reformas importantes —11 reformas estructurales en menos de dos años— pero aun este gobierno con este capital político, con este impulso, no se atrevió a tocar el IVA en alimentos y medicinas.
Hay que recordar que en el sexenio pasado con el presidente Calderón hubo tres reformas fiscales y francamente no funcionaron muy bien, crearon engendros fiscales como el IETU, que nunca acabó siendo reconocido por los estados como impuesto válido para el esquema de tributación; se creó el IDE, que al final acabó derogándose.
Ahora la reforma fiscal que tenemos es más amplia y curiosamente fue aprobada por el Partido de la Revolución Democrática. Digo curiosamente porque ese partido tiene tradición de no aprobar absolutamente nada, aquí se obtuvieron los votos y fue una reforma muy interesante, aprobada por el PRI y el PRD, mientras que la reforma energética lo fue por el PRI y el PAN, y el gobierno obtuvo lo mejor, sus dos reformas, con dos partidos diferentes y absolutamente antagónicos, pero se obtuvo en parte por el apoyo del PRD, porque es una reforma que ataca mucho el impuesto sobre la renta, sube la renta muy alta y no tiene una progresividad para la deducción como sí la tiene el pago del impuesto.
El daño a la planta productiva fue de tal magnitud que hoy estamos hablando, en el mes de agosto, de que tenemos de manera muy importante efectos en la economía que todavía no han terminado de ser absorbidos por la reforma fiscal. Normalmente las reformas fiscales golpean la economía, la inflación y un poco el sector de la planta productiva, pero es un solo golpe, en lo que se absorben los costos de los impuestos, se trasladan al producto final y la sociedad acaba pagándolos y absorbiendo ese impuesto.
Sin embargo, es la fecha en que todavía se siguen sufriendo los efectos negativos en la planta productiva de este efecto recaudatorio, y por la parte del gasto, el gobierno anuncia todos los días cientos de miles de millones de pesos en carreteras, en apostarle todo en gastos de gobierno. Es un error, el gasto de gobierno es fundamental para la economía pero también lo son el uso del crédito, la planta productiva en general. El gobierno contribuye en una parte importante pero la economía de un país no depende sólo de la economía del gobierno.
¿Tendría que haber una contrarreforma en ese sentido?
Quizá contrarreforma no, pero estaría por la revisión del marco fiscal. Me parece que el gobierno no tiene intención de hacerlo por el raspón que sufrió la planta productiva de manera muy importante y porque parece que se siente cómodo con los niveles recaudatorios que tiene.
Para darnos una idea, los niveles de recaudación por el presupuesto que tenía el sexenio pasado eran de alrededor de dos billones de pesos, este año vamos a tener 4.5 billones de pesos, la reforma fue estrictamente recaudatoria, este gobierno tiene más del doble de dinero para gastar de lo que tenía la administración anterior. No está mal que el gobierno tenga dinero para gastar si está atendiendo la pobreza, la marginación, que es uno de los aspectos que poca gente discute, pero que son muy relevantes.
La deuda social es muy alta
La deuda social que México tiene con 14 millones de indígenas, con 40 millones de pobres, en pobreza realmente grave. Si estamos utilizando estos recursos para este fin, está bien; para promover los negocios, está bien, porque promueven empleos y más seguridad social, pero si ese gasto termina —como suele suceder a lo largo de los años— por usarse de manera poco eficiente, habrá sido un fracaso.
Por otro lado, si le quitaste una cantidad importante de ingresos a la planta productiva, que es la que al final del día produce el mayor número de empleos en el país, aunque el gobierno haya señalado que no pretende presentar ninguna reforma fiscal en adelante, se debe en primer lugar a que se siente cómodo con el nivel de ingresos que tiene; segundo, entiende que se lastimó fuertemente al sector privado y en tercer lugar, sería un poco suicida volver a discutir la parte fiscal en, por ejemplo, el año que entra, que hay elecciones.
Efectivamente, el año que entra es electoral y puede costarle mucho al gobierno si la gente está descontenta por la falta de empleo y porque no hay dinero en los bolsillos.
Exactamente, puede llegar a ser muy costoso. El cálculo que tiene que hacer el gobierno, que se caracteriza por ser muy calculador, quirúrgico, casi todo le ha salido bien, va a tener calcular mucho. Por eso, el anuncio de “vamos a hacer un pacto fiscal”, que al final no hubo tal, porque el pacto fiscal fue nada más del gabinete, no se presentaron los obreros, los empresarios, ni las organizaciones, pero es una intención válida de política pública. Desde el punto de vista del ingreso-gasto del gobierno, que es de hacienda pública, no pienso moverle más, pero hay prerrogativas que tienen los partidos políticos, pudiera haber la posibilidad de que el Congreso, ejerciese su potestad también de aprobar y modificar leyes, es decir, hay elementos suficientes para hacerlo, tendríamos que ver hacia adelante, aunque no creo que fuera en éste, ni el que entra.
Otro de los debates es la revisión del salario mínimo, algunos suponen que esto es una visión totalmente electorera, pero otros de mera justicia, ¿qué efectos tendría en la economía?
Como funcionario del Banco de México podría comentar que el problema es que el salario mínimo es útil y es indispensable como referente, pero no como se ha usado en México. Absurdamente, a lo largo de los años se indexaron las multas, las penalizaciones, que si un preso está a tantos salarios mínimos para salir de la cárcel, las multas de tránsito, los costos de los derechos de los servicios que cobra la gente al gobierno por X cosa y servicios que recibe, debió deberse quitado.
Esa parte la deberíamos desaparecer para separar lo que es el salario mínimo de las multas; la multa es tanto y punto. Indexarlo al salario mínimo ha sido un grave error, porque lo ha hecho muy rebuscado. El salario mínimo, desde el punto de vista de una política económica estrictamente ortodoxa, no debía de existir, sino que debería de ser el que es, ¿cuál es ese salario?, unos dirían, el que me alcanza y otros dirían el que le alcanza a la economía, porque también hay gente que no tiene llenadero. A mí no me alcanza para un auto de lujo, cuando hay gente que dice quisiera que me alcanzara para el pasaje público, ¿para qué te debe de alcanzar el salario mínimo?
Producción y salario mínimo
La oferta y la demanda de los factores de producción, básicamente la productividad, es la que te debe generar el salario, cuanto más productivo es el trabajador, más productiva es su empresa, lo más probable es que venda más, facture más y genere mayores ingresos, que detonarán en un mejor salario.
¿Qué pasó?, cuando la política económica ortodoxa se desarrolló sobre todo en países industrializados, Estados Unidos, es un claro ejemplo, la experiencia del dueño de una automotriz, Henry Ford, dijo “sí lo dejamos así, el empresario puede obtener mucha ganancia y trasladarle poco ingreso a su trabajador, pero es éste el que está produciendo los bienes y servicios. Cierto que soy el patrón, el dueño del capital, quizás el innovador, el inventor, dueño de la patente y de la infraestructura, pero quien me genera los productos son los trabajadores, y es una parte fundamental de mi andamiaje productivo”, pero lo que ocurrió es que el patrón o el industrial comenzó a tomar demasiado del ingreso para sí y le daba poco al trabajador.
En esa tesitura, hubo cambios muy importantes en el modelo capitalista, como la creación de sindicatos, jornadas de trabajo, descansos obligatorios, alimentos, en fin toda una serie de elementos para decirle, te estás llevando demasiada riqueza y le estás trasladando poco a tu trabajador y de ahí vino la idea del salario mínimo.
El salario debería ser por oferta-demanda y por productividad, en teoría. Cuando se llevó a la práctica había mucha productividad porque sobreexplotaban al trabajador, no le daban descanso y al final ese trabajador recibía poco ingreso, y el empresario se enriqueció enormemente en la época de la industrialización de Estados Unidos con la industria del acero, del ferrocarril.
Hubo una medida gubernamental en la que el gobierno dijo: gánese lo que se gane o se produzca lo que se produzca, tuvo que poner forzosamente un piso al salario porque se estaba cayendo en la sobreexplotación del trabajador.
Hace poco tiempo el presidente Obama en Estados Unidos puso el salario mínimo en 10 dólares la hora —brincos diéramos en México con ese salario mínimo, pero es la proporción de la economía— la economía más liberal del mundo tiene la necesidad de poner un piso al salario mínimo, en ese sentido sí es importante revisarlo, analizarlo y discutirlo, pero diría que se puso en la palestra de manera interesante.
El jefe de gobierno Miguel Mancera puso énfasis en esto, pero la economía no sólo se basa en el aspecto económico sino en lo político y social; es un tema muy provocador, muy pertinente a unos meses de las elecciones de 2015, después de la reforma energética controvertida, la fiscal, poner el tema del salario mínimo en el debate es acertado, pero la forma y cómo se llegue a desenvolver, ya veremos.
El salario mínimo tiene que revisarse siempre con base en la productividad. Si la empresa produce para pagar esos salarios, que se paguen; si la empresa no los produce de dónde los va a sacar, no va a haber forma de pagarle al trabajador, no se trata de caer en medidas coyunturales o electoreras.
