Luego del video difundido la semana pasado por el grupo extremista Estado Islámico (EI) que muestra la decapitación del periodista estadounidense James Foley y en el que amenaza con matar también a Steven Stoloff, que fue secuestrado el año pasado, la madre de éste, Shirley Sotloff publicó un vídeo en el que pide directamente al líder del grupo yihadista, Abu Bakr al Baghdadi, que libere a su hijo y no le castigue por los “pecados de otros”.
En la grabación, publicada por el New York Times, la madre se dirige a Al Baghdadi como “califa”, cargo que éste se abrogó cuando el Estado Islámico en Irak y Siria (ISIS) se convirtió en Estado Islámico y proclamó un califato en los territorios que controla en los dos países el pasado 29 de junio.
La mujer argumenta que su hijo es un simple periodista que cubría el “sufrimiento de los musulmanes a manos de tiranos” y subraya que él, como califa, “puede conceder la amnistía”, “Le pido que por favor libere a mi hijo, le pido que use su autoridad para salvar su vida”.
Mientras tanto, este miércoles apareció por primera vez en público, el periodista estadounidense Peter Theo Curtis para agradecer a todas las personas que ayudaron a su liberación en Siria, luego de haber sido secuestrado.
“No tenía idea de todos los esfuerzos que se hacían a mi nombre, gente de gran corazón. Ahora que lo sé, estoy abrumado de la emoción”, dijo afuera de su residencia familiar en Cambridge, Massachusetts.
Tras las negociaciones conducidas por autoridades de Qatar, yihadistas del Frente al Nusra liberaron al periodista de 45 años originario de Boston y quien había permanecido secuestrado en Siria desde octubre de 2012 -poco después de cruzar la frontera entre Turquía y Siria-, por lo que el reportero agradeció asimismo a los medios de comunicación que han expresado interés en su persona, pero dejó en claro que es tiempo de reconectar con su madre y su familia.
“No puedo dar entrevistas y hablar de ida y vuelta. Eso es todo lo que puedo decir, pero en el futuro responderé a sus correos y les ayudaré a hacer su trabajo, no puedo hacerlo ahora”, finalizó.
Estadounidense yihadista
Según fuentes estadounidenses citadas por la cadena de televisión NBC, el ciudadano estadounidense al que las autoridades norteamericanas identificaron como Douglas McAuthur McCain, residente en San Diego-, combatía del lado del EI, por lo que murió en combate en los últimos días en Siria en la localidad de Mare -cerca de la frontera con Turquía- entre el Estado Islámico y el Ejército Libre Sirio (ELS).
El Estado Islámico —anteriormente llamado Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS)— y el ELS —que agrupa a formaciones rebeldes revolucionarias y moderadas— han combatido durante días en la localidad y los alrededores.
McCain, de 33 años de edad, se encontraba en una lista de sospechosos de terrorismo del Gobierno de Estados Unidos, estando bajo estricta vigilancia en caso de volver a entrar al país, reportó el diario estadounidense The New York Times.
“La amenaza que genera más preocupación es que combatientes como él regresen a Estados Unidos para cometer actos terroristas”, expresó un alto cargo del Gobierno estadounidense.
La muerte de McCain la confirmó la portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Caitlin Hayden, “Seguimos utilizando todas las herramientas que poseemos para impedir que los ciudadanos viajen al extranjero para llevar a cabo la ‘yihad’ violenta y para vigilar a los que regresan”.
Se estima que cien estadounidenses han viajado a Siria para combatir del lado de los grupos rebeldes. En mayo, Moner Mohamad Abuslha se inmoló en un atentado suicida. Un año antes, Nicole Lynn Mansfield murió mientras combatía en la provincia de Idleb.
Crímenes de guerra
Un grupo de investigadores de la ONU ha constatado en un informe que se basa en entrevistas a 480 personas y documenta el periodo entre el 20 de enero y el 15 de julio de este año que el Gobierno sirio y la milicia suní Estado Islámico han cometido crímenes de guerra y contra la humanidad en sus enfrentamientos
La ONU acusa al régimen de Bashar al Assad de cometer “masacres” de forma delibera al atacar consciente e indiscriminadamente áreas habitadas por civiles, mientras que a las fuerzas de Estado Islámico por ejercer una campaña de miedo en la zona norte que incluye amputaciones, ejecuciones públicas y latigazos.
“De enero a julio, cientos de hombres, mujeres y niños fueron asesinados cada semana por los disparos de misiles y bombardeos indiscriminados en áreas habitadas por civiles. En algunas instancias hay claras evidencias de que encuentros de civiles fueron deliberadamente tomados por objetivo, provocando masacres”, indica el texto.
También reporta el uso de cloro -agente químico-, al menos ocho veces por parte de las fuerzas gubernamentales, cuando su almacenamiento y utilización están totalmente prohibidos; y acusa al Gobierno sirio de continuar obstruyendo la entrega de asistencia humanitaria, una práctica que usa como arma de guerra.
El informe explica cómo soldados gubernamentales situados en los puestos de control impiden que civiles heridos lleguen a los hospitales y bloquean la entrada de material quirúrgico esencial y describe como los centros sanitarios continúan siendo objetivos militares del Gobierno.
Asimismo, la comisión señala al régimen de Al Assad de torturar y asaltar sexualmente de forma sistemática a los prisioneros antes de matarlos; práctica que constituye un crimen contra la humanidad y que se extiende a niños de 12 años, como ocurrió en un caso documentado en 2013 en Damasco, el de un menor falleció tras ser arrestado y torturado.
Se documenta también que las fuerzas gubernamentales utilizan a menores de entre 6 y 13 años como miembros de sus operaciones de coordinación militar para localizar milicianos antes de atacar, “La ley internacional y la ley humanitaria prohíbe el uso de niños en combate y roles de apoyo. Reclutar niños menores de 15 años es un crimen de guerra”.
