En largas filas, miles de personas se formaron a las afueras de una iglesia en St. Louis, Missouri, para presenciar los servicios funerarios del joven afroamericano Michael Brown, que fue asesinado el pasado 9 de agosto al recibir seis disparos, dos de los cuales en la cabeza, por un policía estadounidense.

El velorio en la iglesia Friendly Temple Missionary Baptist representó un alivio tras la jornada de protestas en la comunidad de Ferguson desde que el joven de 18 años de edad perdiera la vida a manos del policía Darren Wilson, en circunstancias confusas hasta ahora; después será enterrado en presencia de su familia en el cementerio St. Peters de Saint Louis.

El gobernador de Missouri, Jay Nixon, que había confirmado su asistencia, canceló su participación luego de que la familia de Brown se manifestara en su contra.

Entre las personalidades que asistieron al funeral se encuentran el líder de los derechos cívicos Al Sharpton, el reverendo Jesse Jackson, tres funcionarios de la Casa Blanca, el director de cine Spike Lee, el rapero Snoop Dogg, y el músico y productor Sean “P. Diddy”.

También estuvieron presentes los familiares de Trayvon Martin, un adolescente afroamericano que murió tiroteado por un vigilante voluntario en Florida en 2012, cuando volvía a casa de su padre después de comprar unos caramelos en una tienda cercana; y los de Sean Bell, otro afroamericano, asesinado al recibir 50 disparos de un agente en 2006 la noche en que había salido a celebrar su despedida de soltero, cuando tenía 23 años.

El domingo, los padres de Michael Brown pidieron a los residentes de Ferguson y simpatizantes abstenerse de efectuar manifestaciones en anticipación al funeral.

El joven, quien estaba a punto de iniciar sus estudios superiores, salía sin portar ninguna arma de una tienda de licores de Ferguson donde acababa de robar una caja de cigarros cuando fue asesinado por el oficial de policía Wilson.

Las versiones de la policía y de varios testigos difieren. Para algunos, Brown intentó quitarle el arma al policía que entonces le disparó; otros aseguran, incluido un amigo que lo acompañaba, que tenía las manos arriba.