Un helicóptero que llevaba ayuda del gobierno autónomo kurdo a refugiados en las montañas de Sinjar en el norte de Irak y que transportaría a algunos refugiados se estrelló este martes poco después de despegar; el piloto murió y resultaron heridos otros pasajeros, incluyendo una periodista del diario The New York Times.

Alissa J. Rubin, de 56 años, la jefa del buró del Times en París y veterana corresponsal de guerra, presentó una conmoción cerebral y muñecas rotas pero estaba consciente, ella misma lo confirmó por teléfono móvil; Adam Ferguson, de 35 años, un fotógrafo freelance que trabaja para el Times, salió ileso del percance.

Un alto funcionario del gobierno regional kurdo aseguró que dos helicópteros rescataron a los sobrevivientes del accidente y fueron trasladados a la ciudad de Dohuk, a unos 32 kilómetros de Erbil, la capital regional kurda; el oficial kurdo atribuyó todo a un accidente y otros funcionarios señalaron que el helicóptero se estrelló en una zona alejada de donde regularmente operan los extremistas del Estado Islámico.

Genocidio y masacre

Expertos en derechos humanos de Naciones Unidas (ONU) alertaron sobre el “peligro inminente” de exterminio potencial genocidio y masacre que enfrentan minorías religiosas y étnicas como los yazidis en zonas controladas por los yihadistas.

También expresaron su profunda preocupación por el “inminente peligro” de masacre que enfrentan comunidades minoritarias como la población yazidi obligados a huir de Sinjar, en el norte de Irak, y otras comunidades minoritarias por los ataques en zonas controladas por el Estado Islámico de Irak y el Levante, ahora llamado Estado Islámico (EI).

Los expertos en derechos de las minorías, denunciaron el desplazamiento interno, las ejecuciones sumarias, se pronunciaron por la libertad de religión y contra la violencia hacía las mujeres y la discriminación, ante lo que pidieron una acción inmediata para proteger los derechos humanos de los yazidis y otras comunidades afectadas, incluyendo el derecho fundamental a la vida.

“Todas las medidas posibles deben ser tomadas con urgencia para evitar una atrocidad masiva y potencial genocidio en cuestión de días u horas”, indicó el grupo de expertos en una declaración conjunta. Los civiles deben ser protegidos en el terreno y escoltados “fuera de las situaciones de peligro extremo”, insistió el Relator Especial sobre cuestiones de las minorías, Rita Izsák.

Izsák también advirtió que “la responsabilidad de proteger a las poblaciones en situación de riesgo de delitos atroces recae tanto en el Gobierno iraquí y la comunidad internacional”.

Por su parte, el Relator Especial sobre los derechos humanos de los desplazados internos, Chaloka Beyani, dijo “Estamos siendo testigos de una tragedia de enormes proporciones en las que miles de personas están en riesgo inmediato de muerte por la violencia o por el hambre y la sed”, “La ayuda humanitaria debe ser entregada de forma rápida y no se deben escatimar esfuerzos para proteger a todos los grupos forzados a desplazarse por este conflicto”, agregó.

“La ONU ha recibido informes verificados de que el EI está perpetrando “la caza sistemática” de miembros de grupos minoritarios que permanecen atrapados en zonas bajo su control y que les dan el ultimátum, de “convertirse al Islam o morir”, expresó Christof Heyns, Relator Especial sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o ejecuciones arbitrarias, “no podemos quedarnos inmóviles ante tales atrocidades. Los actores internacionales deben hacer todo lo posible para apoyar en el terreno a quienes intentan salvar vidas”.

Mientras que el Relator Especial sobre la libertad de religión y de creencias, Heiner Bielefeldt, aseguró que “La libertad de religión y de creencias se le niega en la forma más grave y sistemática posible a través del intento de exterminio de las minorías religiosas”.

La Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, Rashida Manjoo, alertó “tenemos informes de mujeres que son ejecutadas y otros informes sugieren que cientos de mujeres y niños han sido secuestrados”, además “muchos de los adolescentes han sido asaltado sexualmente, y las mujeres han sido cedidas o vendidas a combatientes del EI como ‘malak yamiin’ o esclavos, crímenes contra la humanidad que deben detenerse y ser castigados”, insistió.

En las últimas semanas, se ha estimado que 250 mil miembros de las minorías religiosas han huido de sus hogares para escapar del avance del EI y de grupos armados asociados a acusaciones de violaciones graves de los derechos humanos que podrían constituir crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, mientras que cerca de 40 mil se concentran escondidos en Sinjar.