Este lunes, en Lagos, la capital de Nigeria se registró un segundo caso de ébola en un médico que atendió al estadounidense Patrick Sawyer, una víctima de la enfermedad que falleció el mes pasado tras llegar en un avión desde Liberia, informó el ministro de Salud del país africano, Onyebuchi Chukwu.

“Hoy uno de los médicos que trató al señor Sawyer dio positivo por el virus ébola”, dijo el ministro en una rueda de prensa, “de 70 personas que estaban bajo vigilancia, ocho han sido puestas en cuarentena en una sala de aislamiento proporcionada por el Gobierno del estado de Lagos”, señaló.

Implementan medida por intenso brote

En Sierra Leona y Liberia, este lunes fueron desplegadas cientos de tropas como parte de las medidas de emergencia para contener el brote del virus del ébola que ha causado la muerte de 887 personas en África.

Ante el pánico que existe entre las habitantes que han atacado a empleados de salud y amenazado con quemar áreas de aislamiento, los gobiernos regionales han decidido imponer acciones drásticas desde la semana pasada, incluidos el cierre de escuelas y cuarentenas en la zona boscosa donde se originó el brote.

El virus hemorrágico del que aún no se ha descubierto su cura, ha infectado a más de mil 600 personas desde su aparición en África Occidental, una de las regiones más empobrecidas del mundo, lo que ha provocado que el sistema de salud esté a prueba y con bajo financiamiento y con grupos de ayuda.

La mayoría de las víctimas se han registrado en Guinea, Liberia y Sierra Leona; el último brote se inició en los bosques del este de Guinea en febrero. La llegada de una de las enfermedades más mortales del mundo a Nigeria, la mayor economía de África y el país más poblado del continente con 170 millones de personas, ha causado pánico; por su parte, Lagos que es la ciudad más grande de África, con 21 millones de habitantes, y una de las más concurridas del mundo, tampoco cuenta con una infraestructura sanitaria eficiente.

El ébola que es una de las enfermedades más letales del mundo, con una tasa de mortalidad de hasta el 90 por ciento de los casos, comienza con dolores de cabeza y fiebre y entre los síntomas finales están hemorragias externas e internas, vómitos y diarrea. No existe un tratamiento eficaz ni vacuna para proteger a las personas.