Este miércoles, aumentó a 589 el número de muertes por el terremoto en el sur de China, considerado el más letal en el país en cuatro años y la mayor emergencia que enfrenta el presidente Xi Jinping, a medida que el personal de rescate y emergencia ha avanzado hacia comunidades aisladas de las montañas para retirar escombros.

Más de 2 mil 400 personas resultaron heridas por el temblor de magnitud de 6.5 del domingo pasado en la región agrícola montañosa del condado de Ludian, en la provincia de Yunnan, informó el gobierno local.

En una sede temporal de operaciones en el patio de una escuela secundaria en el poblado de Longtoushan, el más afectado por el desastre, un coronel en el Ejército de Liberación del Pueblo dijo que aún podría haber esperanzas de hallar sobrevivientes, “Es posible que haya mucha gente que no podamos desenterrar nunca”, dijo el coronel Feng, que no quiso dar su nombre completo porque no es un vocero oficialmente designado. Pero aún hay esperanzas”, añadió.

El asombroso aumento en la cifra de víctimas se debió al arribo de los rescatistas a zonas que anteriormente no habían rastreado, en pequeñas aldeas rurales alejadas de las ciudades principales, aseguró Feng. Había informes de comunidades enterradas aun inaccesibles para los socorristas.

Unos 10 mil soldados y cientos de voluntarios acudieron a Ludian para despejar los caminos y desenterrar sobrevivientes, pero los aludes y las lluvias intensas impiden las labores.

El temblor afectó una zona de cuestas escarpadas y caminos angostos por donde no pueden transitar los vehículos enviados a socorrer a las poblaciones. Los aludes han precipitado rocas y tierra a los valles y rutas.

El clima era despejado este miércoles y los caminos a Longtoushan estaban atestados de ambulancias y vehículos militares, junto con residentes locales y voluntarios a pie.