El joven afroamericano- Michael Brown de 18 años de edad- que fue abatido a disparos por la policía el pasado sábado 9 de agosto en la ciudad de Ferguson, Missouri, lo que ha provocado cuatro días de fuertes protestas en los suburbios de St. Louis, es sospechoso de robar cigarros y de empujar a un empleado en una tienda cercana ese mismo día, aseguró la policía este viernes.

El jefe de policía de Ferguson, Thomas Jackson, reveló varios informes y documentos durante una conferencia de prensa en la que también identificó al agente implicado como Daren Wilson, quien ha estado en licencia administrativa desde que le disparó a Brown.

El presidente Barack Obama, por su parte, se mostró preocupado por la dispersión de manifestantes que protestaban de manera pacífica por el asesinato del joven afroamericano, “Hablé con el gobernador de Missouri, Jay Nixon, y le expresé mi preocupación por la violenta naturaleza que ha tomado la situación”, expresó Obama en la comunidad de Edgartown, en la isla Viñedo de Martha, en Massachusetts, donde vacaciona con su familia.

El presidente mencionó que muchos estadounidenses están “profundamente perturbados” por las imágenes de la disolución de la manifestación de la noche del miércoles, que dejó como resultado 18 personas arrestadas, incluyendo dos periodistas que cubrían los hechos.

“Hoy me gustaría pedir a todos que hagamos una pausa y ver cómo podemos avanzar”, indicó el mandatario, quien este jueves por la mañana recibió una actualización sobre la situación por parte del procurador general de Justicia, Eric Holder.

Imágenes difundidas por la estación de radio KARG de Ferguson mostraron el momento en el que la policía lanzó, sin aparente provocación, gases lacrimógenos contra los inconformes, por lo que algunos lanzaron objetos contra los oficiales.

Obama aseguró que si bien actos de violencia contra la política y vandalismo al amparo de estos hechos no pueden ser tolerados, “tampoco hay excusas para el uso de fuerza excesiva por la policía contra quienes se manifiestan en paz”, “Y también aquí en Estados Unidos, la policía no debería hostigar o detener a periodistas que sólo están tratando de hacer su trabajo y reportar a los estadounidenses lo que está pasando”.

Los dos periodistas fueron arrestados por la policía en un restaurante de comida rápida donde se encontraban trabajando en sus notas informativas, al no desalojar el local en el tiempo que les fue dado como máximo, menos de un minuto.

Los dos reporteros, identificados como Wesley Lowery, del periódico Washington Post, y Ryan Really, del portal Huffington Post, fueron esposados brevemente y liberados menos de una hora después sin cargos de por medio.

“Sé que las emociones son fuertes ahora mismo en Ferguson y que existen diferencias apasionadas sobre lo que ha pasado, pero ahora es tiempo para sanar las heridas. Ahora es el tiempo para la paz y la calma en las calles de Ferguson”, señaló Obama.