El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, denunció este jueves la entrada de tropas rusas en Ucrania; paralelamente pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para abordar el “deterioro” de la situación en el este del país.

Poroshenko, quien canceló su viaje a Turquía, para asistir a la toma de posesión del presidente electo Recep Tayyip Erdogan, dijo que su lugar estaba en Kiev, en vista de una crisis en la región de Donetsk.

El anuncio se produjo cuando los rebeldes prorrusos tomaron la ciudad costera de Novoazovsk y amenazaron con invadir también la estratégica ciudad portuaria de Mariupol.

En un comunicado, Poroshenko aseguró que estaba llamando a una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU para discutir la incontrolable situación.

“He tomado la decisión de cancelar mi visita de trabajo a la República de Turquía, debido al fuerte agravamiento de la situación en la región de Donetsk, cuando las tropas rusas están en el interior del territorio de Ucrania”, expresó el mandatario.

Las autoridades ucranianas han acusado ya varias ocasiones que Rusia ha estado enviando tropas y equipos a los separatistas del este de Ucrania; Moscú lo ha negado.

Guerra económica

Por otra parte, la canciller alemana, Angela Merkel, declaró hoy que la Unión Europea debatirá el sábado si amplía las sanciones a Moscú por intervención en la guerra de Ucrania; el veto que Rusia impuso a productos europeos comienza a devastar la unanimidad de la UE en torno a las medidas de represión.

El primer ministro de Hungría y líder del frente crítico, Viktor Orban, anunció esta semana que buscaba países que le ayuden a evitar que “la UE se aleje cada día más de Rusia”. Mientras Francia, Polonia, Reino Unido o los países bálticos las apoyan desde el principio; Grecia, Austria y Bulgaria siempre han sido dóciles.

El bloqueo del Kremlin afecta sobre todo por los alimentos perecederos de la UE, EU, Canadá, Australia y Noruega; la Comisión calcula que en 2013 vendió a Rusia 5 mil 252 millones de euros de estos productos. De acuerdo con Bruselas, España sería el sexto país más afectado por 337 millones, por detrás de Lituania con 927, Polonia con 841, Alemania 595, Países Bajos 528 y Dinamarca 377.

En un contexto en el que incluso el crecimiento alemán se frena, la crisis de las aduanas rusas preocupa mucho a los Veintiocho -sobre todo a las economías más frágiles- e incluso la propia Iglesia ortodoxa griega mandó una carta al patriarca de Moscú pidiéndole que intercediera con el Kremlin para frenar la guerra comercial.