Una gelatina de ratón. Ésa es la apariencia obtenida por investigadores del Instituto  de Tecnología de California (Caltech) en un roedor transparente con el objetivo de avanzar en estudios biomédicos.

En las imágenes del Caltech se puede ver una especie de bloque de gelatina que mantiene la forma del ratón, con todos sus órganos sostenidos por tejido conectivo y por el gel que es utilizado durante el procedimiento.

Esta técnica permitirá hacer estudios sobre características del sistema nervioso o de la evolución en la diseminación del cáncer en animales de laboratorio, asegura la científica.

Para mirar órganos a escala microscópica, los investigadores diseccionan en rebanadas, estudiando cada una individualmente o utilizando la computadora para generar modelos en 3D del órgano. Es un proceso largo que consume mucho tiempo, que además puede ser impreciso porque las rebanadas están regularmente desalineadas. Es además difícil estudiar células escasamente distribuidas a través del cuerpo, porque pueden perderse en la disección.

Una mejor idea es hacer los órganos transparentes, permitiendo a las frágiles células y a sus conexiones ser estudiadas en sus locaciones originales. El problema es que los lípidos bloquean la luz que podría pasar a través de los tejidos. Los lípidos no pueden ser removidos porque además le dan estructura a los órganos: al quitarlos, simplemente colapsan.

Científicos habían conseguido hasta ahora la transparencia de tan solo determinados tejidos. El año pasado, investigadores de la Universidad de Stanford produjeron un avance importante implementar una técnica que obtuvo la transparencia del cerebro de los ratones. Pero ahora se ha logrado un paso más importante ya que con esta técnica, según Viviana Gradinaru —una de las investigadoras del Caltech, quien lidera un estudio que emplea una técnica novedosa, cuyos detalles se explican en la revista Cell—, puesto que se revelan “muchos más detalles que en las radiografías”.

PROCESO. No obstante los estudios que se realicen de su anatomía no serán in vivo: antes de ser tratados químicamente estos animales son sacrificados para quitarles la piel. A continuación consiguen la transparencia de sus órganos internos, aunque no de sus huesos.

Los científicos bombean detergente alrededor del ratón a través de su sistema circulatorio —sin emplear campos eléctricos, como se hacía en la técnica anterior para sustituir los lípidos— y evitar dañar el tejido. Así, los científicos pueden representar órganos periféricos transparentes dentro de dos días y todo el ratón en un par de semanas.

Después, el equipo de la investigadora remueve los huesos más grandes que puedan obstruir la observación de ciertas células, inyectando químicos fluorescentes en el roedor para resaltar células específicas, como un riñón o células intestinales, y visualizarlas empleando el microscopio. El resultado: un hermoso mapa limpio de las estructuras microscópicas del cuerpo y cerebro.

“Ahora estamos trabajando en mapear el sistema nervioso”, señala la científica. Pero el grupo también ha probado la técnica en tejido humano. “Hemos aclarado biopsias de cáncer de piel para identificar qué tipo de células están presentes”. En tanto, los científicos que iniciaron este tipo de técnicas en Stanford, dicen trabajar en la “transparentación” de un cerebro humano.