Un “grupo armado” detuvo durante la madrugada pasada a 43 cascos azules de Naciones Unidas, de origen filipino, en la parte siria de los Altos del Golán, confirmó la oficina del secretario general del organismo, Ban Ki moon, en Nueva York.
Los militares pertenecen a la FNUOS (o UNDOF, por sus siglas en inglés), la Fuerza de la ONU de Observación de la Separación, una misión creada en 1974, tras la Guerra del Yom Kippur, para mantener la paz en la frontera entre Siria e Israel, encomienda que se ha logrado con éxito durante décadas.
Su trabajo se despliega en una franja de 70 kilómetros; territorio en el que fueron raptados. La ONU señaló que se encontraban cerca de Quneitra, donde durante la última semana se han recrudecido los combates entre las tropas leales al presidente sirio Bashar al-Asad y las tropas rebeldes. Otros 81 miembros de esta agrupación están, además, atrapados entre las localidades de al-Ruwayhina y Burayqa, aún en sus posiciones pero incapaces de moverse por el fuego cruzado.
Aunque la ONU no ha especificado quien ejecuto el ataque, la cadena de televisión Al Arabiya ha sostenido fue el Frente Al Nusra, filial reconocida por Al Qaeda en suelo sirio. Las facciones Ahrar a Sham, Jarra´a Bait al Maqdis y el propio Ejército Libre de Siria también habrían participado en la captura, indicó en su página de Facebook otra facción anti Asad, Liwa Falujah–Houran.
Casa Blanca tras estrategia
Un funcionario de la Casa Blanca, que pidió el anonimato, aseguró que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, “Se reúne hoy con su Consejo de Seguridad Nacional para hablar sobre la situación en Irak y Siria, nuestros continuos esfuerzos para contrarrestar la amenaza que supone el EI”.
La reunión en la que también participará el vicepresidente de EU, Joe Biden y el secretario de Estado, John Ferry, será a las 16.00 hora local.
Obama ordenó a principios de este mes una jornada militar contra posiciones del EI en Irak, con el fin de proteger las instalaciones y al personal estadounidense, así como frenar el avance de los yihadistas, que a fines de junio declararon un califato islámico en los territorios sirios e iraquíes de Estado; desde el pasado 8 de agosto, el Mando Central de Estados Unidos ha llevado a cabo un total de 101 ataques aéreos en todo Irak.
Con la decapitación del periodista estadounidense James Foley, secuestrado y asesinado por el EI, ha aumentado la presión sobre el Gobierno de Obama para erradicar al grupo extremista también en Siria, lo que además significa un mayor reto para el país norteamericano.
