El gobierno de Ucrania y las fuerzas separatistas prorrusas firmaron este viernes un alto al fuego en el este de Ucrania, que debería poder fin a los combates iniciados desde hace cinco meses, cerca de la frontera rusa.
La tregua entre las dos partes en conflicto fue firmada durante una reunión celebrada en Minsk y entrará en vigor a partir de las 18.00 hora local de Kiev, confirmó la jefa de la delegación de la OSCE en las consultas Minsk para la crisis ucraniana, Heidi Tagliavini.
“Acabamos de firmar un protocolo de 12 puntos. El más importante se refiere a un alto el fuego inmediato a partir de las 18.00 hora local de Minsk (que coincide con la de Kiev)”, indicó a los periodistas la diplomática suiza.
Asimismo, el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, confirmó en su cuenta de Twitter que “en Minsk se ha firmado el protocolo para el acuerdo sobre un alto el fuego que debe entrar en vigor este viernes”.
“El protocolo (del acuerdo) contempla todos los aspectos del control (internacional del alto al fuego), el intercambio de prisioneros y otros asuntos”, explicó la agencia rusa Interfax.
El representante de los rebeldes de la región de Lugansk, Igor Plotnistski, señaló que los separatistas están “dispuestos a un alto de fuego por ambas partes”, pero subrayó que esta “medida forzosa para poner fin al derramamiento de sangre no significa de ninguna manera” la renuncia a la independencia de los prorrusos.
El acuerdo fue logrado en una reunión del Grupo de Contacto para la crisis ucraniana, integrado por Ucrania, Rusia, la OSCE y representantes de los separatistas.
“Ucrania está cansada de la guerra y hará todo lo posible para que la paz vuelva a nuestra tierra”, dijo ayer el presidente Poroshenko, quien mostró disposición para ordenar a su Estado Mayor que declare a partir de hoy un alto el fuego en las regiones de Donetsk y Lugansk.
Hostilidades previas
Horas antes que Kiev y los líderes rebeldes firmaran el cese el fuego, se registraron fuertes combates cerca del puerto de Mariupol, en la costa del mar de Azov, entre Rusia y la península de Crimea.
Testigos dijeron escuchar las explosiones y el fuego de fusilería en las afueras de esa estratégica ciudad-puerto, que al parecer indicaba que los rebeldes tenían rodeada parcialmente la zona y probaban las defensas del lugar.
La toma de Mariupol establecería un corredor terrestre entre Rusia y Crimea, la península del mar Negro que Moscú se anexó en marzo, además de que Ucrania perdería acceso a ricos recursos de hidrocarburos que se cree existen en el mar de Azov.
La rebelión en el este de Ucrania, lanzada en abril por separatistas prorrusos, ha provocado la muerte a más de 2 mil 600 personas y decenas de miles de refugiados que huyen de la frontera rusa.
