Luego de que por meses las encuestas habían indicado que la tendencia es anti-independencia, el gobierno Británico se encontró con lo contrario cuando un nuevo sondeo reveló que los grupos pro-independencia han ganado un 51 por ciento de las preferencias, con lo que le han dado la vuelta a la ventaja de 22 puntos porcentuales que tenía el “No” hace un mes.

Con 10 días para la votación del referéndum, los líderes de la oposición continúan su campaña. Alistair Darling, líder de la campaña anti-independencia: “Better Toguether” o “Mejor Juntos” dijo que su equipo se mantiene activo y firme.

Un “Si” en la próxima votación daría fin a la unión de siglos -307 años- entre Escocia y El Reino Unido, y llevaría a un rumbo constitucional y económico desconocido al gobierno Británico.

El ex presidente del “Royal Bank of Scotland” y partidario de la independencia, George Mathewson, dijo que hay muchos beneficios para la economía escocesa, “este voto es una oportunidad para los escoceses de mirarse en el espejo y decir que lo podemos hacer, podemos manejar nuestro propio país”.

Los efectos económicos ya los resintieron los británicos; la libra esterlina cayó el lunes a 1.4 por ciento frente al dólar, su nivel más bajo desde noviembre, por lo que el gobierno británico está dispuesto a ceder poderes a Edimburgo si sus ciudadanos deciden mantenerse dentro del Reino Unido. Podría ofrecerles más independencia en impuestos, gastos y prestaciones sociales.