Al menos 36 personas han muerto y 63 heridos, algunos con fracturas, tras la erupción inesperada de un volcán el durante este fin de semana, aunque la búsqueda de víctimas quedó inconclusa este lunes por miedo al aumento de gases tóxicos, informaron las autoridades de Japón.
Los equipos de rescate en el monte Ontake, convertido en un sombrío paisaje con una densa capa de cenizas, encontraron lo que podrían ser cinco nuevas víctimas.
La erupción del volcán de 3 mil 607 metros de altura, situado a 200 kilómetros al oeste de Tokio, se produjo el sábado mientras la zona estaba repleta de escaladores; es la primera erupción volcánica fatal en Japón desde 1991.
“Es mi hijo, mi segundo hijo. No hemos tenido ningún contacto”, dijo un hombre canoso a la televisión de Japón, y que su hijo de 26 años estaba en la montaña con su novia, “Estamos completamente exhaustos”, agrego.
Los escaladores dijeron que no hubo una advertencia antes de la erupción del sábado poco antes del mediodía y cientos quedaron atrapados durante horas antes de que fuera posible el descenso.
“Sentí una explosión de viento caliente contra mi espalda y caí al suelo”, dijo un hombre a NTV, “tenía la certeza de que iba morir”.
Más de 500 personas que participan en las labores de rescate han estado interviniendo en la búsqueda y han atravesado refugios cuyos tejados tenían agujeros de las rocas expulsadas por el volcán.
Aunque Japón es una de las naciones más activas en sismos del mundo, no había atravesado por una catástrofe que cobrara vidas por erupciones desde 1991, cuando 43 personas murieron en una explosión piroclástica en el monte Unzen.
Ontake, el segundo volcán activo más alto de Japón, registró una erupción menor hace siete años. La última de grandes proporciones fue en 1979.
