Ricardo Muñoz Munguía
(Segunda y última parte)

Los relatos de Eduardo Antonio Parra juegan a tensar las circunstancias al límite extremo. Dueño de una narrativa que la sutileza del desamparo nos propone —o nos forza— a encontrar salidas, a desencadenar los sitios donde los personajes entrelazan la cotidianidad y lo siniestro. Aquí un mínimo panorama de los cuentos restantes del libro Ángeles, putas, santos y mártires.
“El cristo de San Buenaventura”, expone a un maestro de primaria que por un accidente fallecen su mujer y algunos niños de su escuela, situación que lo hace un “monstruo”, y habrá de ser castigado no sólo con el dolor físico más temible de una turba de gente ignorante sino con los recuerdos que hacen llagas en su ser, y lo que entendemos por espíritu es el ser que arrastra entre los insultos y escupitajos de la gente de San Buenaventura, “un pueblo enfermo”, de una enfermedad que no tiene cura, sólo su “medicamento” para tratarla. El tercer relato, “El cazador”, le da ritmo y lujuria a los asistentes de un antro donde las mujeres realzan la pasión. Es entonces una mulata, la que abre la pista del cuento, y un involuntario asesino se cuela en su pasión desbordada por una mujer que lo lleva a lamer la locura por los celos. Es entonces que una escena de celos aterriza en el desbordamiento de lo que alguien ni siquiera sospecha pueda suceder. Es entonces el asesinato, el que viene acompañado de la venganza, mas la venganza no siempre es fiel. El cuarto y último relato, “Nadie los vio salir”, retrata a una pareja que, por su extrema belleza, son ángeles que entran a un sitio donde el alcohol es sumamente rebasado por la embriaguez que provoca la pareja rubia, que además son generosos para invitar tragos e iluminarles la mirada, donde también habrán de invitar al paraíso del deseo a los asistentes pero cuando se vayan, sin que nadie los haya visto salir, todos volverán a la realidad.
Ángeles, putas, santos y mártires, de Eduardo Antonio Parra, es por igual una invitación a la pasión, a los celos, al sacrificio, al dolor, al deseo…, y una perfecta muestra de lo más destacado y de mayor valía de la obra de Parra: el cuento.

Eduardo Antonio Parra,
Ángeles, putas, santos y mártires. Editorial Era, México, 2014; 134 pp.