Gonzalo Valdés Medellín
Entrevistada para la televisión por Bryan Alvis y Claire Tomalin, a principios de los años noventa, Doris Lessing, quien aún no había recibido el Premio Nobel de Literatura, habló de sus libros, de su vida, de su infancia, del amor, de su preocupación por la esclavitud siempre presente en sus libros, así como de su necesidad por abordar la realidad de este mundo a través de la metáfora que brinda la ciencia ficción.
Lessing, “la más grande novelista viviente de habla inglesa”, como ya desde entonces era considerada, dejó un invaluable testimonio en esta entrevista magníficamente realizada y que hoy constituye un documento invaluable para el acercamiento y real valoración de la novelista, cuentista, ensayista y dramaturga nacida en Kermanshah, el 22 de octubre de1919 y fallecida en Londres, el 17 de noviembre de 2013.
Producida por Hilary Chanic esta entrevista ofrece un perfil incisivo, revelador y revolucionario de la autora de novelas extraordinarias como Memorias de una sobreviviente, La costumbre de amar, La buena terrorista, Diario de una buena vecina, El quinto hijo y Canta la hierba, o de ensayos subyugantes y visionarios como los conjuntados en Las cárceles elegidas.
Lessing describe un mundo desvalorizado; su prosa es de una angustia que en muchos momentos corta la respiración de los lectores; pero que sin embargo no les permite escapar, porque el discurso se constituye con nitidez apabullante: descubre los hilos de la descomposición social a través de las relaciones de pareja; a partir de la cotidianeidad mecanizada; a lo largo de un devenir donde el amor está cada vez más distante.
Y no es sólo el amor por la pareja, sino por el mismo género humano; porque todos —nos dice Lessing— somos reflejo de nuestros semejantes; y, como hoy ya nadie tiende la mano al prójimo… hoy más que nunca es necesario revalorar, por encima de todo, cuál es la verdad que subyace en la costumbre de amar.
La búsqueda de una razón existencial es otra de las inquietudes con que argumenta Lessing el porqué de sus escritos. Hay una fuerte tendencia a despersonalizar todo —asegura la autora— y en este cauce, la búsqueda existencial puede volverse contra nosotros mismos y estrangularnos.
De su incursión en la novela de ciencia ficción (Canopus en Argos y Memorias de una sobreviviente), Lessing explica que no hace más que ver y atender a la realidad del hombre contemporáneo.
En un mundo cundido por guerras, destrucción, donde la violencia es síntoma diario, Lessing sitúa sus historias de ciencia ficción armando una gran parodia del siglo XX. “La forma quizá sea ficticia —explica—, pero el trasfondo es dolorosamente real; es lo que estamos viviendo actualmente”.
No obstante, la escritora asegura haberse divertido mucho escribiendo ciencia ficción: “para escribir novelas de ciencia ficción uno necesita tener mucho sentido del humor”. Y por ello “con cada metáfora que iba levantando en esas novelas me atacaba de risa”.
Pero esto, ya Lessing lo había realizado con enjundia en su novela reportaje The Golden Notebook, así como en su noveleta de emotiva intensidad La costumbre de amar. O en la que, para entonces, era una de sus más recientes novelas El quinto hijo (1989) en la que Doris Lessing acepta su incursión en un género que le seducía desde siempre: el horror que va muy ligado, según ella, tanto al reportaje de guerra como a la ciencia ficción. A El quinto hijo, The New York Times la definió como una “fábula moral que incluye al Frankenstein de Mary W. Shelley y al 1984 de George Orwell”; a su vez, Time aseveró que El quinto hijo “pone los pelos de punta”.
Tendrían que pasar dieciocho años desde la publicación de El quinto hijo (1989), y la consolidación de una trayectoria admirable coronada con la novela autobiográfica El sueño más dulce (2002), así como con el Premio Príncipe de Asturias con que fue galardonada en 2001, para que Doris Lessing fuera distinguida con el Premio Nobel de Literatura 2007.
Valiosa entrevista a Doris Lessing, la aquí reseñada es una invitación entusiasta a leer (o releer) a una de las autoras esenciales de nuestro tiempo.
