Se dice que Peña Nieto piensa en Rosario Robles

René Avilés Fabila

Convivir con periodistas o comunicadores, como ahora prefieren presentarse, no es poca aventura. Por principio, algunos reporteros y columnistas agudos y ávidos de información nunca dejan de sorprenderme. Poseen datos, revelaciones, conjeturas a veces descabelladas y toda clase de posibilidades acerca del complicado y turbio sistema político mexicano. Sus análisis suelen dejarme pensativo. A veces tomo en cuenta sus advertencias y análisis, otras no, pero nunca dejan de impresionarme. Dan con frecuencia la idea de que son inmensos archivos capaces de ver el futuro.

Por ejemplo. Se habla de que en el PRI, desde el presidente de la república Peña Nieto hasta la más modesta figura, se vive y piensa en función de recuperar el DF, el gran aparador, el hacinamiento de votos, la sede de los poderes, el que ha permanecido ya muchos años en manos del PRD y en donde sus habitantes muestran un decidido antipriismo.

¿Qué hacer ante tal problema? Primero lo que están haciendo: depurando la nómina de jerarcas capitalinos: unos por viejos, otros por inútiles y unos más porque son poco presentables ante la sociedad. Entre estos últimos está todavía resistiendo el poderoso rey o príncipe de la basura, la antítesis de Peña Nieto o de Videgaray o del propio César Camacho.

Lo segundo es pensar en una persona perspicaz, conocedora de los graves problemas capitalinos, conocida, audaz, inteligente con una información de orden social que sólo maneja la eficiente Maricela Rodríguez, titular de Desarrollo Social del DF. Me dicen dos periodistas de medios distintos, ambos importantes, que la cúpula priista ha pensado en Rosario Robles, quien al irse al partido en el poder, se llevó un amplio bagaje de datos y relaciones, de experiencias, que con recursos económicos y la estructura gubernamental son fáciles de recuperar. Sería una candidata para jefa de gobierno ideal, me dijeron mis colegas.

No sé cómo tomar la suposición, pero está visto que en México no hay ideologías, existen únicamente los intereses. El papel de Rosario Robles en el gabinete de Peña ha sido cauteloso y eficaz.

Habrá que esperar. El PRD sigue fragmentado, debilitado, desprestigiado y ya muchos capitalinos desean un cambio. Tal vez prefieran volver al pasado, imaginando que ha cambiado por un presente que pareciera ser promisorio.

Esperemos a ver si mis camaradas periodistas tienen razón o no.

Todavía falta saber cómo se maneja Mancera, quien pese a su frivolidad es inteligente y ha mostrado tener conejos en la chistera, también, me imagino, tendrá algunas sorpresas más.

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