Este martes llega a las consolas de de Sony y Microsoft “Destiny“, el videojuego de acción que pretende revolucionar el género de disparos en primera persona.
Es evidente que es el videojuego más caro de la historia, la inversión de Activision, tanto en el desarrollo del juego como en la extensa campaña de mercadotecnia para promocionarlo, es millonaria -algunos medios especializados hablan de 500 millones de dólares, 386 millones de euros.
Sólo para hacer una comparación, rebasa con más de 160 millones de euros a la película más costosa de todos los tiempos, Piratas del Caribe 3. En el fin del mundo (2007), que costó unos 227 millones de euros.
Bajo el lema “conviértete en leyenda”, “Destiny” sumerge al jugador en un universo futurista y apocalíptico que asiste a los últimos vestigios de la humanidad, otrora dueña y señora de la galaxia.
Es un videojuego de disparos en primera persona, pero aspira a ir un paso más lejos que los tradicionales títulos del género ofreciendo un “mundo de acción en línea, compartido y persistente”.
Luchar es la clave del juego, pero esa lucha se presenta acompañada de misterios relativos a qué le ha sucedido a la civilización humana, a por qué se encuentra en una situación límite.
En el pasado, el ser humano conquistó el Sistema Solar, que ahora está en manos de sus enemigos. Un grupo de aguerridos guardianes tendrá que salvar a la humanidad.
Estar conectado es imprescindible para disfrutar de “Destiny“: el usuario no solo puede acceder así al juego en línea junto a otros jugadores, sino que de esa manera registra sus progresos para que su experiencia evolucione.
Antes de iniciar la aventura espacial para preservar la especie humana, que sobrevive a duras penas en el último enclave seguro del Sistema Solar, el usuario ha de personalizar a su guardián, que puede ser un titán, un hechicero o un cazador.
De su forma de luchar dependerá qué armas y habilidades va adquiriendo para mantenerse con vida.
Sussman ha hecho hincapié en que son las múltiples opciones de “Destiny” lo que lo hacen especial y esa diversidad también se deja sentir en los modos de juego en línea.
Un usuario podrá emprender la empresa en solitario pero decidir en determinados momentos si unirse o enfrentarse a otros jugadores en batallas abiertas, participar en retos extremos o tomar parte en una guerra masiva.
Bungie ha querido que la exploración del enorme universo en sí misma sea un elemento disfrutable del título.
Los escenarios de “Destiny” son inmensos y espectaculares, de hecho, el entorno es gigantesco en comparación con los personajes, algo que incide en su épica espacial.
Aun así, también estará disponible para Xbox 360 y PlayStation 3.
La inversión de Activision, tanto en el desarrollo del juego como en la extensa campaña de mercadotecnia para promocionarlo, es millonaria -algunos medios especializados hablan de 500 millones de dólares, 386.2 millones de euros, al cambio actual-.
La ambición por pulir los detalles provocó que se retrasara la fecha del lanzamiento del título, inicialmente prevista para la pasada primavera, una decisión que cayó como un jarro de agua fría en la comunidad “jugona”, que ha puesto muchas expectativas en este lanzamiento.
Hoy llega el momento de la verdad, en el que los jugadores decidirán si “Destiny” es lo que promete ser: una “reinvención” del género de acción.
