Sara Rosalía
Con sorpresa y preocupación, profesores y estudiantes de la Facultad de Economía de la UNAM vieron que autoridades de esa escuela estaban repartiendo propaganda sobre una “fundación” que proponía a los estudiantes préstamos para terminar su maestría señalando los períodos de gracia y las tasas de interés. La comunidad académica señaló que eso era promover un negocio a través de canales institucionales a los cuales no les corresponde esa labor. El asunto va mucho más lejos.
En Estados Unidos, donde la educación en general y la universitaria en particular son enormemente caras, los créditos concedidos a los estudiantes y sus familias ha alcanzado una cifra aproximada de mil 300 millones de dólares. Para darse una idea de lo que significa esta cantidad, hay que decir que supera lo que los vecinos del norte deben en sus tarjetas de crédito. Se habla ya en los curiosos términos de la crisis económica de una “burbuja del crédito universitario”, igual pues, de como se mencionaba la burbuja hipotecaria a la que se considera causante de la más reciente de las crisis en Estados Unidos. El propio Presidente Obama reveló que el crédito de él y su esposa acabó de pagarlo cuando el ahora presidente Obama llegó al Senado.
Se calcula que en las universidades públicas de ese país, los estudiantes se endeudan 30 mil dólares por año cada uno, mientras en las privadas les cuesta hasta 40 mil dólares por cabeza anualmente. La cifra puede alcanzar los 100 mil dólares.
Es obvio que las deudas de los estudiantes mexicanos no serán tan altas, pero hay que recordar que los salarios tampoco se equiparan con los de los Estados Unidos, así que proporcionalmente es previsible que las cifras no serán iguales sino equivalentes y casi seguro peores.
Al endeudamiento, se suma el problema del desempleo, ya que, como han explicado muchos estudiosos del tema, el estudiante espera que al acabar sus estudios consiga un empleo bien remunerado. El problema es que esa expectativa no se cumple, pues al estudiante recién graduado lo espera, hoy, por la crisis, el desempleo, e incluso si consigue un trabajo, el salario no le va a permitir pagar el crédito y los estudiantes, al menos en Estados Unidos, acaban saldando su deuda cuando han cumplido 35 o 40 años.
Los profesores de la Facultad de Economía de la UNAM advierten otro aspecto del problema. Aseguran, sin más, que estos créditos podrían estar abriendo paso a la privatización de las escuelas públicas en México, que profesores de Canadá. Chile, Colombia y Estados Unidos (en ciudades como Los Ángeles, Chicago o Nueva Orleans) han estado denunciando que está ocurriendo en sus respectivos países.
