Charla con Eloy Urroz/Escritor
Eve Gil
“Esta novela es, ante todo, un ajuste de cuentas conmigo mismo”, reconoce Eloy Urroz que en su momento fuera co-fundador de aquel singular grupo de jóvenes escritores de los noventa que se hizo llamar Crack, cuya propuesta incitó la ira de los adultos, el desdén virulento de algunos coetáneos y el creciente entusiasmo de quienes, como quien esto escribe, sintieron que no estaban tan solos en el mundo.
Lo que de entrada brotó como un gesto de rebeldía juvenil, adquirió legitimidad cuando uno de los implicados, Jorge Volpi, obtuvo el Premio Biblioteca Breve por la novela En busca de Klingsor, en sí misma muy ceñida al manifiesto del Crack, que a su vez propiciaría que hasta los mismos detractores se pusieran a maquilar novelas similares que, por supuesto, no obtuvieron la misma respuesta.
La mujer del novelista, la más reciente apuesta de Eloy aborda, entre muchas otras cosas, lo que ha significado para él formar parte de un movimiento que, pésele a quien le pese, trascendió internacionalmente, pero sin duda lo más admirable es que Eloy, como el propio “Eloy”, su personaje, reconoce sentirse un poco a la zaga de sus exitosos amigos.
Amigos y antípodas
La mujer del novelista bien podría ser dos novelas distintas: una para los que, compenetrados hasta el tuétano con el ámbito intelectual-literario de México, la descifren como una “novela en clave”, un poco al estilo de El miedo a los animales, de Enrique Serna, y otra para quienes, ajenos a sus rasgos autobiográficos, se dejen llevar por ella como una caudalosa “novela río”.
Pregunto a Eloy a qué se debe el cambio de nombres, que a fin de cuentas no esconden nada a los ojos de los muy enterados, y si no teme pasar el mismo trance narrado por Javier Marías en La negra espalda del tiempo, donde expone los malos entendidos surgidos tras la publicación de su exitosa novela Corazón tan blanco, donde todos sus conocidos creyeron verse retratados:
“En primer lugar —sonríe pícaramente el autor— no sabemos cuál es el escritor genuino, es decir, el que está relatando la verdad, si “Eloy” o “Eugenio”: quién es alter ego de cuál. Me decanté por mantener los nombres de todas aquellas personas que en mi vida han sido importantes, que me han dejado un recuerdo grato y quizá me influyeron. Pero en el caso de aquellos que están en las antípodas de mi vida opté por cambiárselos”.
“Llegó un momento —prosigue Eloy— en que pensé que no podría escribir esto, pero finalmente decidí atenerme a las consecuencias y escribir con conocimiento de causa, sin exagerar ni acobardarme, haciendo un equilibrio justo. Miguel Domenech (tras quien se oculta Christopher Domínguez, quien odia a Abelardo/Gerardo Laveaga por haberle ganado una medalla en la escuela preparatoria y termina proyectando ese odio pueril contra los demás miembros del Crack”.
Sugiero un poco en broma que la novela puso haberse subtitulado “Letras libres versus Jorge Volpi: La verdadera historia”, aunque en la novela Volpi responda al nombre de Javier Solti.
“«Domenech» —dice Eloy— siempre ejerció una crítica muy destructiva contra nosotros, aunque luego pasó la estafeta a un señor García Rodríguez… o algo así. Da un poco de risa. Ni siquiera llama la atención leerlo porque no aporta nada digno de tomarse en cuenta”.
La esposa
Pero ahora hablemos de la esposa del escritor que puede ser Lourdes o Gloria, dependiendo lo que el lector perciba como realidad y ficción dentro de la obra misma, un recurso bastante ingenioso por parte de Eloy.
“Ni ella misma —dice— se entiende: por un lado cuida a su esposo, lo sigue a todas partes, pero por otra se rebela a ese papel pasivo. Me ayudó mucho la lectura de Descorrer el tupido velo, de Pilar Donoso, donde es la esposa del escritor quien aporta su visión de las cosas”.
Eloy aclara que su esposa en la vida real no se llama Lourdes ni Gloria, que no es exactamente igual a las esposas alternativas de su novela, pero que también se puso furiosa cuando supo que estaba escribiendo La esposa del novelista.
“Afortunadamente —dice— ya se apaciguó y creo que hasta le gustó. Lo que trato de decir en el libro es que aunque quieras mucho a tu esposa, hay momentos en que la odias, y ella a ti, y eso es normal en un matrimonio”.
“Hace muchos años me dijo mi psicoanalista —que también aparece en la novela— que todos, sin excepción, envidiamos a alguien. El más rico, la más bonita, siempre habrá alguien que posea algo de lo que nosotros carecemos, y nosotros seremos extraordinariamente afortunados ante ojos de otros. Cuando reconoces la envidia, la transformas en un sentimiento positivo”.
Actualmente, Eloy escribe una novela que según su propia definición es una especia de Murakami en la ciudad de México, “una novela totalmente extraña donde nadie entiende lo que está pasando. Ni yo mismo sé muy bien de qué va, pero me estoy dejando llevar. No me gusta casarme con las formas.”
Eloy Urroz nació en Nueva York en 1967 y La mujer del novelista la publicó Alfaguara, México, 2014.
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