Ricardo Muñoz Munguía

La repercusión del día nuevo, el de la tecnología, el de la gente que ha cobrado una actitud grotesca, por decir lo menos, tiene una presencia aparentemente oculta entre la sociedad, mas de ningún modo es así. En el libro que hoy nos ocupa Niños tristes —título que no lo encontramos apegado en ningún modo a los relatos— el autor nos retrata la cotidianidad, una cotidianidad en la que se ha vuelto común el engaño, la falsedad, lo inestable, la depresión y, por encima de todo, lo irónico que puede llegar a ser en nuestro medio, el de una sociedad mexicana lastimada por el día nuevo.
Gabriel Rodríguez Liceaga (Ciudad de México, 1980) es autor de los libros de cuentos El demonio perfecto (BUAP, 2008) y de Perros sin nombre (con el que fue merecedor al Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí en 2012, y de las novelas Balas en los ojos (Ediciones B-Zeta bolsillo, 2011) y El siglo de las mujeres (Ediciones B, 2012).
Niños tristes, libro que agrupa nueve relatos, también es un retrato a la Ciudad de México, que el autor se apega a observar —de lo más valioso para delinear la figura de un personaje— lo que lo rodea, y es así que aparecen personajes que a diario atraviesan por el rumbo del que viva —sobreviva, dirán algunos— esta bella Ciudad de México.
El libro de Gabriel Rodríguez Liceaga marca con finos cortes el diálogo, es decir, se trata de un autor que sabe sacudirse la voz que, por ejemplo, venía arrastrando de un chofer de un microbús para después darle una nueva voz a otro personaje que puede ser un oficial, una joven, una niña o a un director de cine. Esta parte la define muy bien. Por otro lado, el día de la presentación del volumen, Rodríguez Liceaga mencionó sobre su labor creativa que es como un ejercicio de escritura y que lo importante es escribir, más allá de lo que se escribe. Ahora, al conocer su libro de cuentos, confirmo que en cierto modo tiene razón, pues en su trabajo se deja ver, sobre todo, un lenguaje interesante pero lo que se cuenta, en la mayoría de sus cuentos, no llega a sostenerse literariamente por completo.

Gabriel Rodríguez Liceaga, Niños tristes. Fondo Editorial Tierra Adentro (CONACULTA / UACM), México, 2013; 74 pp.