Al menos 400 cuerpos, la mayoría de civiles, permanecen en las morgues de Donetsk y otras ciudades de es región rebelde ucraniana después de que fueron localizados en distintas fosas masivas, informaron las autoproclamadas autoridades prorrusas.
“Actualmente se encuentran unos 400 cuerpos en las morgues, 350 de los cuales son de civiles, y muchos están en tal estado que no es posible identificarlos”, dijo el viceprimer ministro de la república popular de Donetsk, Andrei Purguin.
Los cuerpos pertenecían a fallecidos desde el comienzo, hace cuatro meses, de la operación militar ucraniana en el este del país para neutralizar la sublevación de las milicias prorrusas.
“Los cuerpos se encontraron en distintos lugares que ahora están bajo control de los insurgentes pero antes fueron controlados por las fuerzas ucranianas”, indicó Purguin, de acuerdo con la agencia rusa Interfax que reportó también que las autoridades rebeldes analizan pedir ayuda a Rusia para que envíe expertos que identifiquen a los cuerpos.
La semana pasada, el primer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Alexandr Zajárchenko, informó que se habían hallado hasta 40 cadáveres de civiles en fosas comunes en la región; se trató de un enterramiento de una treintena de civiles en la localidad de Telmanovsk y de otros dos en una mina de la localidad de Kommunar, a 60 kilometros de Donetsk, con los cuerpos de cuatro civiles y cinco milicianos, aparentemente ejecutados.
Dos días después, las autoridades ucranianas dijeron haber encontrado tres fosas comunes en la ciudad de Slaviansk en la misma región, una localidad controlada por los milicianos prorrusos hasta comienzos del mes de julio pasado.
En la región permanece un alto al fuego, aunque en las últimas horas se han reportado nuevos bombardeos y enfrentamientos, con lo que han muerto nueve soldados ucranianos y tres civiles en Donetsk.
Zona desmilitarizada
La creación de una zona desmilitarizada en el este de Ucrania se llevó a cabo este lunes.
El 20 de septiembre, Kiev, Moscú, los rebeldes y la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) firmaron un memorando en Minsk en busca de la retirada del armamento pesado a 15 km a ambos lados de la línea de frente, lo que da lugar a una zona tampón de 30 km de ancho.
A más de una semana después del acuerdo la paz sigue sin establecerse en las regiones separatistas de Donietsk y Lugansk, donde en cinco meses los combates dejaron más de 3 mil 200 muertos y el desplazamiento de 600 mil civiles.
El domingo “los rebeldes intentaron una vez más tomar el aeropuerto de Donietsk”, dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, Andriy Lysenko, “Uno de nuestros vehículos blindados de transporte fue alcanzado, y nuestros paracaidistas sufrieron pérdidas”.
Desde la instauración de un alto el fuego el 5 de septiembre pasado, la violencia disminuyó en las regiones separatistas, aunque combates esporádicos provocaron la muerte de al menos 56 militares y civiles, según un recuento.
El ejército ruso prometió convencer a los rebeldes a fin de que respeten el alto el fuego, “Vamos a convencerlos. Es lo más importante”, declaró en la televisión ucraniana el general ruso Alexander Lentsov, número 2 del ejército. Sin embargo, el ejército ucranio evocó la existencia de “grupos que no están sometidos a ninguna autoridad, que actúan a su gusto y bombardean nuestras posiciones”.
“El proceso está en marcha. Ahora hay que hablar de los aspectos políticos de la situación y de una solución política”, dijo el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov.
Por su parte, el presidente ucranio, Petro Poroshenko, que durante la campaña electoral se comprometió a buscar una solución rápida del conflicto, prometió “hacer todo lo posible para que el conflicto no se arraigue”, pero reconoció que cada civil muerto complica cada vez más el proceso de paz.
