Entrevista a Edgardo Buscaglia/Investigador de la Universidad de Columbia

Irma Ortiz

Para algunos especialistas en seguridad, es necesario un cambio de estrategia de seguridad del gobierno federal frente a escenarios como los que se viven en Michoacán, donde pese al despliegue de fuerzas públicas y declaraciones que aseguran que Servando Gómez, alias La Tuta, está arrinconado y próximo a caer, un día y otro también aparecen a través de los diferentes medios de comunicación o en redes sociales videos del narcotraficante, lo mismo con políticos, empresarios o periodistas que protegen sus actividades delictivas, ya sea por estar coludidos, por estar amenazados o por omisión.

¿Cuántos más serán exhibidos? ¿Quiénes para evitar aparecer en estos videos siguen protegiendo a La Tuta? Para Edgardo Buscaglia, presidente del Instituto de Acción Ciudadana e investigador de la Universidad de Columbia, estos videos se han convertido en una comedia de simulaciones, donde se personaliza a la delincuencia y no se aplican las medidas reales que permitirían el desmantelamiento patrimonial de estos grupos, ya que si se hiciera —como sucedió en Italia y Colombia—, la mitad de la clase política y empresarial mexicana se encontraría sujeta a procesos penales.

Entrevistado vía telefónica, Buscaglia asegura que las reformas clave para detener a los grupos criminales siguen en veremos porque tocan intereses políticos y económicos nacionales.

Frente a los videos que ha lanzado “La Tuta” en diferentes ocasiones, lo que queda claro es que este hombre no necesita de asesoría en materia de prensa, sino que envía mensajes en momentos muy determinados; ¿qué análisis hace de estos videos?

El periodismo en todo país que sufre este tipo de conflicto armado, como México, normalmente también es víctima de la misma corrupción y de la misma violencia que sufre el resto de la población; así como la población en general tiene víctimas y victimarios, incorruptibles y corruptos. En el ámbito periodístico hay víctimas periodistas que han sido asesinados por hacer su trabajo, y periodistas corruptos que son usados para atacar a los adversarios de grupos criminales; o sea que el periodismo corrupto es usado por grupos criminales para atacar a los políticos que no los apoyan o adversarios de estos grupos criminales.

Esto se ve en todo el mundo, la delincuencia organizada rusa también tenía periodistas en sus nóminas, la delincuencia organizada japonesa también, es un modus operandi frecuente, no se debe a que La Tuta necesite asesoría de relaciones públicas, es que simplemente La Tuta o cualquier otro mafioso utiliza a periodistas para atacar a figuras del gobierno que los pueden llegar a amenazar o a figuras del gobierno que trabajan para grupos criminales adversarios.

Relaciones públicas de la delincuencia

La familia michoacana —desde hace años lo vengo diciendo— tiene una política de relaciones públicas y de utilizar el periodismo en conferencias de prensa que no se las darías ni a Los Zetas, ni a Sinaloa, ni a ningún otro grupo criminal mexicano. En ese sentido, La Familia Michoacana y todos los brotes que surgieron de ese grupo utilizaban el periodismo de manera mucho más frecuente para lograr sus objetivos económicos; en el fondo la motivación siempre es económica.

Cuando quieren conquistar mercados, tienen que asegurarse de obtener protección política, entonces colocan a sus políticos en determinadas áreas geográficas, y para eso tienen que utilizar los periódicos. Entonces, los periódicos que le trabajaban a La Tuta simplemente apoyaban a los políticos que apoyaban a ésta para que esos políticos tuvieran un futuro político promisorio y obtuviesen cargos en la administración pública que les permita ofrecer protección a esa organización.

Es el modus operandi que cualquier grupo criminal trasnacional utiliza en todo el mundo, entonces esos videos que vemos son una expresión muy valiosa de un caso más de lo que ya se conoce desde hace años, que ocurre con grupos criminales desde diferentes áreas. Los grupos criminales no se limitan a estar fuera del Estado mexicano, hay grupos criminales internos, esos grupos que operan en el interior a través de una captura, de una reconfiguración del Estado mexicano, como lo han hecho aquí, necesitan del periodismo para poder lograr sus objetivos.

La Tuta se comporta como un hombre de poder que sienta a su mesa lo mismo a políticos que a empresarios, periodistas, a los cuales balconea; llama la atención su olfato político para ir administrando sus videos. ¿Qué es lo que busca en realidad?

Una vez fui a Durango y había periodistas honestos y varios de ellos perdieron la vida por hacer su trabajo bien, y había otros que trataban siempre de llevarte con empresarios, cercanos al cártel de Sinaloa que, en su momento y hasta ahora, tienen controlada gran parte del estado. Trataban de llevarte a círculos empresariales donde no veías pistolas, pero sí a empresarios íntimamente vinculados a enriquecimientos exponenciales, que no se podían explicar a través de actividades legales.

El periodismo forma parte del rompecabezas de la delincuencia organizada en todos los países, no hay ninguna excepción y no tiene que llamarle la atención a la gente que esto siga ocurriendo, ya que la delincuencia organizada mexicana está clasificada entre las primeras cinco del planeta, en cuanto a su tamaño, sofisticación, penetración del Estado, su situación geográfica y sus diferentes facetas.

Un pulpo caritativo

La delincuencia organizada mexicana es multifacética, tiene sus expresiones política, periodística, sindical, empresarial; tiene su expresión de sociedad civil, tiene sociedades de caridad, sociedad civil que se dedica a la caridad también, hay que ver la delincuencia organizada como un pulpo, en ese sentido no nos tiene que llamar la atención.

Ahora, es muy interesante el caso de La Tuta; es una de las organizaciones del planeta con las políticas de comunicaciones más sofisticadas que he visto. Es mucho más que Sinaloa, más allá de que Sinaloa le dio una entrevista a Julio Scherer, cuando aparecen; en el caso de La Familia y toda esa gente alrededor de La Tuta, estaban muy frecuentemente dando conferencias de prensa en los cafés, uno podía verlos en Morelia. Para los que hacemos trabajo de campo, La Familia Michoacana se distinguía por su muy sofisticado tejido social en determinadas áreas de México y, por lo tanto, ésa es una expresión visual muy interesante.

El gobierno insiste en que “La Tuta” anda a salto de mata y que está arrinconado; sin embargo, vemos que tiene un poder casi regional, y al ver el manejo de su política de comunicación surge la duda: ¿realmente lo quieren detener?

El gobierno mexicano lamentablemente ha continuado las políticas de Calderón en muchos sentidos pero con una implementación menos torpe que la de Calderón; la administración de Felipe Calderón era muy torpe en su implementación, en el caso del PRI son mucho más sofisticados en su aparato de comunicaciones, tienen toda una telaraña internacional de periodistas también comprados en diferentes ámbitos, porque el gobierno federal también compra periodistas, en España, en Nueva York.

Continúan con la historia de policías y ladrones, personalizando la delincuencia organizada. Cuando te reúnes con ellos, como lo he hecho este año y el pasado, con el equipo de seguridad del gobierno federal, me he dado cuenta de que cuando les propones las medidas esenciales, que quiere decir el pan y el agua para combatir la delincuencia organizada, como la formación de unidades de investigación patrimonial autónomas con autarquía funcional y autarquía presupuestaria, inmediatamente te das cuenta de que ahí se congelan —como hacen en México ustedes muy bien.

Te dicen que sí a todo pero después no ves ninguna acción, y en ese sentido el gobierno de Peña Nieto sigue siendo tan torpe como el anterior, porque no implementa las medidas que permitiría desmantelar estos grupos criminales en cuestión de dos, tres años, como lo han hecho otros países, ¿por qué?, es muy simple, porque hay mucho personaje político involucrado con estos grupos criminales.

No es solamente gente del PRD la que está vinculada a la delincuencia organizada, hay mucha gente del PRI, hay mucha gente del PAN y también de los partidos pequeños que están involucrados por acción, muchas veces por amenazas y, en el menor de los casos, por omisión.

Policías y ladrones

Entre acción, coerción y omisión tienes a gran parte de la clase política mexicana trabajándole a la delincuencia organizada. Entonces, si vas contra toda la red patrimonial fuera del mercado financiero —te hablo de la parte patrimonial: casas, inmuebles, fábricas, tierras—, ahí es donde caen políticos muy conocidos y tendrías como, en los casos italiano y colombiano, a más de la mitad de la clase política mexicana procesada. No le quieren entrar a las medidas en serio y continúan con esta caricatura de policías y ladrones y La Tuta y El Chapo, cuando en realidad a la esencia misma de la delincuencia organizada no la tocan.

Se tiene toda una estructura de empresas, de sindicatos, de políticos detrás, y básicamente, cuando a La Tuta realmente la neutralizaran, estos políticos y estas empresas continúan operando y continuarán haciéndolo con otros grupos criminales adversario o aliados, pero van a seguir operando y sirviendo al sistema político mexicano.

Vemos simplemente otra más de las simulaciones que caracterizaban la presidencia de Fox, de Calderón y ahora a esta administración, que tiene un manejo de la comunicación mucho más profesional que la de Calderón, tienen un manejo de comunicaciones, de relaciones públicas más sofisticadas, pero sigue siendo la misma simulación, lamentablemente.

Por un lado, sí vemos ese miedo a descubrir realmente a las redes criminales que existen en la política, en la economía nacional, pero el papel que maneja “La Tuta” es la de un hombre de poder que tiene mucha información, y entonces, ¿hace lo que quiere?

Más o menos es eso, todo se negocia. Cuando a él se le acercan demasiado, amenaza con sacar información sobre tal político y todo se transforma en una negociación política; no hay una aplicación de la ley con el sistema de administración de justicia penal.

Cuando todo se negocia y nada se procesa penalmente, tienes el caso mexicano. Lo mismo sucede en Rusia, que tiene más corrupción organizada. En Rusia hay una corrupción muy organizada a través del sistema político y empresarial y por lo tanto no observas violencia, hay menos peleas entre ellos y con el Estado porque hay una organización mucho más sofisticada de las mafias rusas. Todo se negocia, en la medida en que quieres entrar al mercado criminal tienes que servir al mercado político.

En el caso mexicano, cuando a La Tuta se le acercan, lanza videos y emprende otras acciones. Sin embargo, muchas veces la organización es quien entrega a sus capos, cuando éstos se vuelven demasiado vistosos, nocivos y se convierten en una carga pesada para la organización. Los entregan, pero lo hacen a cambio de impunidad, como parece ser el caso con el cártel de Sinaloa, donde está muy bien que caiga El Chapo —siempre dije que algún día iba a caer— pero a la organización Sinaloa, la ves vivita, coleando y creciendo internacionalmente, sin ningún tipo de limitación en sus operaciones ni en México ni en los demás países.

Show time

Lamentablemente, lo que ustedes están viendo con La Tuta es un show entretenido, tragicómico, porque es trágico al fin, pero forma parte de toda esta continuidad de simulaciones que se ven en México.

No digo que no haya muy buena gente a nivel operativo en el gobierno federal que quiera hacer las cosas bien, pero se protege a los criminales, por muy bien que operen las personas a nivel intermedio, policías, fiscales… no vas a poder desmantelar parcialmente a estos grupos criminales y contenerlos.

En eso están, van a seguir entreteniéndonos con videos de políticos, de periodistas, empresarios, sindicalistas, van a tener una colección de videos en los próximos años pero en la medida que no destruyas, no embargues o decomises las miles de empresas que tienen en el sector farmacéutico, turístico, empresarial o de la construcción, que he venido mencionando a ustedes en la revista Siempre! desde hace años, no vas a lograr contener estos grupos criminales, ni a detener el efecto nocivo que tienen sobre el sistema político mexicano.

Usted mencionó el ejemplo de “El Chapo”, detenido, ¿ese podría ser el futuro de La Tuta? ¿O qué con toda la información que tiene se pudiera convertir en un testigo protegido de Estados Unidos?

Cuando uno detiene a una de estas personas que tiene mucha información como La Tuta o El Chapo, se puede judicializar la negociación; judicializarla a través de un Código de Procedimientos Penales, está muy bien y forma parte del Estado de derecho. Se negocia si esta persona brinda información que permite la captura de otros miembros de la red y el decomiso de cientos y cientos de millones de dólares; por supuesto que se le otorgan beneficios procesales a esta gente en Francia, Alemania, Estados Unidos o en Japón y está muy bien eso.

Lamentablemente en México es una negociación política a oscuras, que se beneficia de la impunidad, y en donde personajes que están alrededor del gobierno forman parte de esa negociación. No se judicializa en un Estado de derecho la negociación procesal con estos mafiosos; se le torna a una negociación política discrecional, a oscuras, sin ningún juez, sin ningún fiscal, sin el público monitoreando que es lo que se negocia. Por lo tanto, si a Servando Gómez se le sometiese a la justicia alemana, norteamericana o francesa, existiría la posibilidad de una negociación procesal, de un procedimiento abreviado y se le sometería a un Estado imperfecto de derecho, porque ningún país del mundo tiene un Estado perfecto de derecho.

Un pacto de impunidad

En México todo es negociación política y, por lo tanto, ahí los tienen, todavía con sus imperios brillando mientras éstos están en la cárcel, gozando de la dolce vita. Ésa es lamentablemente la situación en México porque el pacto de impunidad continúa.

Las medidas que tiene que adoptar México en esa materia las resumí en un libro que publiqué en febrero pasado y en el último capítulo hay 26 medidas e igual número de acciones de las cuales no se ha aplicado ninguna en la práctica.

Algunas de ellas están teóricamente formuladas en leyes y no se han practicado, y lo que se ha puesto en práctica en los últimos años ha sido hasta ahora generar reformas que son negocios para la élite política; la reforma energética tan celebrada en el extranjero por los negocios que les va a llevar a las empresas petroleras de Estados y sectores privados en Europa y Estados Unidos. Yo también estaría contento si fuera norteamericano, español o si fuera corporativo de una empresa extranjera petrolera.

Las reforma clave para contener a los grupos criminales siguen en veremos. Le he propuesto en persona al procurador varias medidas concretas que se pueden implementar en cuestión de 6 meses y que se pueden poner a funcionar en piloto en los estados, dicen que sí, nadie te contradice, pero en el fondo cuando las van a proponer al gabinete, se las rechazan, porque tocan intereses económicos, políticos. Esas 26 medidas de mi último capítulo siguen en pie, no se han implementado en la práctica y por eso ahí está México, pero la salida está clara.

Se sabe dónde está la salida, si abres los ojos en México, los que seguimos este tema, sabemos lo que se tiene que hacer para que la situación mejore y se logren niveles de seguridad humana más acabados. El problema es que la clase política no quiere dar el brazo a torcer, no quiere terminar con la dolce vita y ahí estamos, con la caricatura de La Tuta y de El Chapo dando vueltas.