Si Ucrania desvía el flujo para su consumo interno desde los gasoductos de su territorio, Rusia reducirá el suministro de gas natural a Europa, amenazó el presidente Vladimir Putin.
“Si vemos que los socios ucranianos empiezan a tomar de forma no autorizada nuestro gas del conducto de exportación, entonces, como en 2008, reduciremos el volumen de la exportación en concordancia con el gas robado”, afirmó Putin.
Aseguró también que “no se producirá una crisis en la cooperación energética con la UE”, pero que existen “grandes riesgos de tránsito”.
“Rusia siempre ha sido un socio de confianza”, indicó Putin, y que su país tiene suficientes recursos para las necesidades de los consumidores en Europa.
Putin aseguró que está en constante contacto con los socios europeos al respecto y que espera que no se produzca esa situación; además adelantó que esta noche y mañana en Milán tratará también este asunto en el foro Asia-Europa (ASEM).
Rusia cortó el flujo de gas hacia Ucrania desde el 16 de junio después de una disputa con Kiev sobre una deuda acumulada por los suministros de ese combustible, que, según cálculos de Moscú, hasta el 1 de junio ascendía a unos 4 mil 400 millones de dólares.
Durante algunos meses de invierno de 2006, 2008 y 2009 se produjeron las conocidas “guerras del gas”, en la que las discrepancias entre Moscú y Kiev por el precio del carburante provocaron cortes en el suministro por parte de Rusia.
