El mercado brasileño e internacional están en espera, mientras la presidenta reelecta de Brasil, Dilma Rousseff, decide cuál será el equipo económico de su próximo Gobierno y qué medidas tomará para impulsar el crecimiento; el principal problema de la mandataria y lo que puso su reelección al borde del fracaso.
Para atraer la atención del mercado durante la campaña, Rousseff anunció la salida de su actual ministro Guido Mantega, aunque hasta el momento no tiene un nombre confirmado para sustituirlo.
La Bolsa y las acciones de Petrobras se desplomaron al día siguiente de su reelección, este lunes, en Brasil, en Frankfurt y en Nueva York, donde se negocian las acciones de la petrolera.
El jefe de Gabinete de Rousseff y uno de los principales economistas del Partido de los Trabajadores, Aloizio Mercadante, indicó a ABC durante una conversación que “habrá que cambiar la economía”, que el Gobierno tiene conciencia de los ajustes que son necesarios y que buscará más transparencia y confianza en el mercado.
“Tendremos que mirar la fiscalidad y hacer un esfuerzo en ese sentido. La discusión está centrada en mantener el empleo y la renta. Tenemos un compromiso con el crecimiento”, comentó Mercadante.
Sobre política exterior, el ministro dijo que Rousseff debe volver a acercarse a Estados Unidos, país del que se distanció después de que supo que fue espiada por la NSA, “tenemos que retomar las relaciones bilaterales con Estados Unidos que son muy importantes para nosotros”.
El ex gobernador de São Paulo e importante aliado del PT, Claudio Lembo, está seguro de que el nuevo Gobierno atenderá las demandas del mercado en la macroeconomía, así como en el caso de corrupción que ha desgastado a Petrobrás, “ese caso fue grave. Petrobras es una institución muy respetada, es un símbolo para los brasileños”.
Para Lembo, el caso Petrobras y un desgaste natural del Gobierno después de doce años explican la victoria que con trabajos logró el PT este domingo.
Reelecta este domingo para un segundo mandato de cuatro años, la presidenta de Brasil Dilma Rousseff, llamó a la paz, la unión y el diálogo y dijo que cimentará relaciones con sus detractores para “cambiar” el país.
“Mis primeras palabras son de un llamado a la paz y la unión”, aseguró tras ganar en segunda vuelta las elecciones a la presidencia de Brasil con el 51.45% de los votos frente al socialdemócrata Aécio Neves que sumó el 48.55%, de acuerdo con el recuento del 98 por ciento de los sufragios.
En su discurso dijo que su máxima prioridad en su segundo mandato será la reforma política, por lo que se comprometió a trabajar con el Congreso para enfrentar los cambios que exige Brasil, el quinto país más grande del mundo, y reiteró su compromiso con la disciplina fiscal y el control de la inflación.
