El encuentro del presidente ruso, Vladimir Putin, con su homólogo ucraniano, Petró Poroshenko, durante la cumbre Unión Europea-Asia de este jueves y viernes en Milán dio cuenta de sus mutuas diferencias y la incapacidad de los principales líderes de la UE para resolver un conflicto que amenaza con dejar a una parte Europa sin gas en pleno invierno.

La indisposición de Putin a negociar junto con la beligerancia de David Cameron al recriminarle su actitud provocó una discusión y solo la mediación de Angela Merkel y François Hollande logró, al menos, dejar abierta la posibilidad del diálogo.

“Si vemos que los socios ucranianos empiezan a tomar de forma no autorizada nuestro gas del conducto de exportación, entonces, como ya hicimos en 2008, reduciremos el volumen de la exportación en concordancia con el gas robado”, de esta manera Putin se presentó a la mesa de negociación, pero además llegó tarde a su cita previa con Angela Merkel, a la que, tras dos horas y media sin acercarse siquiera a un acuerdo, volvió a dejar plantada para irse a cenar con su viejo amigo Silvio Berlusconi –quien, tuvo que pedir permiso al juez de vigilancia penitenciaria para permitirle pernoctar fuera de su residencia habitual de Arcore-.

Los participantes, además de Putin y Poroshenko, el primer ministro, Matteo Renzi, quien además ejerce la presidencia rotatoria de la UE; la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro británico, David Cameron, y los presidentes del Consejo y la Comisión europeos, Herman Van Rompuy y José Manuel Durao Barroso, terminaron por intervenir en las discusiones entre los mandatarios de Rusia y Ucrania e incluso el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, dijo “algunos de los participantes han manifestado una absoluta renuencia a intentar ser objetivos a la hora de valorar los sucesos en el este de Ucrania. Sus posturas son inflexibles y absolutamente llenas de prejuicios”.

Solo Renzi y Barroso tomaron una actitud optimista, pero enseguida habló Cameron y dejó claro a quien se refería el portavoz del Kremlin cuando criticó la nula flexibilidad de “algunos” e insistió en que Moscú debe comprometerse con el protocolo de Minsk, que fija las condiciones del alto al fuego entre Ucrania y los separatistas prorrusos.

Además, Cameron advirtió que “si Rusia no adopta acciones para poner en práctica lo acordado y no saca las tropas rusas y las armas pesadas fuera de Ucrania, entonces, claramente, la Unión Europea, incluido el Reino Unido, deberá mantener las sanciones y la presión”; el Kremlin respondió con un comunicado en el que insistió que la cuestión de las sanciones no fue tratada durante el encuentro.

El encuentro que tenía también previsto el balance de una cumbre euroasiática con la presencia de 51 países y la envergadura de los temas enunciados, desde los puramente comerciales a la manera de combatir el ébola o la amenaza del terrorismo islámico, se limitó al acuerdo entre Putin y Poroshenko.

Los dos líderes aceptaron reunirse de nuevo en un hotel, pero ya solo con Merkel y Hollande, lo que se conoce como Cuarteto de Normandía, en donde se llegó a un mínimo acuerdo, que según el presidente de Ucrania, consistiría en que ambas partes respetarían de nuevo el protocolo de Minsk y elaborarían un nuevo contrato para resolver la disputa del gas; un conflicto que, además de a las dos naciones directamente implicadas, le incumbe a toda la Unión Europea.

Persisten ataques en Ucrania

Mientras intentan llegar a un acuerdo los mandatarios de Rusia y Ucrania, tres soldados ucranianos murieron y otros nueve resultaron heridos en las últimas 24 horas en combates pro rusos en el este de Ucrania, anunció el portavoz militar Andrii Lyssenko.

Los separatistas pro rusos bombardearon con ayuda de lanzacohetes múltiples y de morteros las posiciones del ejército ucraniano en los alrededores del puerto estratégico de Mariupol, en los bordes del mar de Azov, agregó Lyssenko.

El martes, siete civiles que participaban en una ceremonia múltiple murieron por bombardeos en esa zona; en Donetsk, bastión separatista, cuatro civiles resultaron heridos el miércoles, indicó la alcaldía.

Pese al cese al fuego iniciado el 5 de septiembre, los combates, aunque bajaron de intensidad, continúan en algunos puntos, entre ellos el aeropuerto de Donetsk. En la región de Lugansk, la situación siguió “tensa” ayer, indicó Lyssenko.

El conflicto armado en el este de Ucrania ha causado más de 3 mil 600 muertos en seis meses, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no ha constatado repliegue de las tropas rusas en la frontera ucraniana, pese a la orden dada el sábado pasado por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, confirmaron ayer fuentes de la Alianza Atlántica.