Tlatlaya

 

La impaciencia es la

debilidad de los fuertes.

Immanuel Kant

 

José Fonseca                                      

Los sucesos bélicos siempre son impredecibles, caóticos y confusos, porque caótico, confuso e impredecible siempre hasta la más insignificante escaramuza. Eso lo saben aquéllos que han estado en enfrentamiento armados, llámense batalla o escaramuzas.

El entrenamiento militar intenta impedir que el natural instinto de sobrevivencia inutilice a un soldado para el combate. Por eso se repiten una y otra vez en los entrenamientos maniobra y comportamientos, para que cuando entren a combate las reacciones sean automáticas.

Pero aun así no se puede cambiar la naturaleza humana. Y la adrenalina que fluye por las venas de quienes están en un combate a veces determina comportamientos.

Lo anterior viene a colación por la gran polémica desatada por la muerte de 22 personas en un enfrentamiento con una partida militar, por la cual, anunció la PGR, tres soldados serán consignados por homicidio.

Desde que ocurrió, el 30 de junio pasado, surgieron dudas sobre la veracidad del parte entregado por los militares que participaron.

Una agencia informativa, una revista y varias ONG denunciaron que había testigos de que los hechos no ocurrieron como dijo el parte inicial, lo cual ya provocó un escándalo mediático al cual sin duda se sumarán algunas ONG del exterior.

A los ciudadanos de a pie nos han bombardeado con declaraciones tonantes, con suposiciones y especulaciones y fotografías siempre horrendas de los cadáveres ensangrentados.

Los partidarios de las suposiciones y las especulaciones ahora dicen que se intentó encubrir lo ocurrido, ignorando que las investigaciones las inició la PGR desde el primer momento, de otra manera no habría recabado las pruebas periciales que la llevaron a la conclusión de que hubo uso excesivo de fuerza.

La inmediatez de los medios modernos, su misma rapidez nos lleva a pedir que las investigaciones concluyan de inmediato. Se contagia a la sociedad de una impaciencia perjudicial.

Lo racional es que esperemos siempre a que una investigación seria de las autoridades determine los hechos, si no, por complacer a la opinión pública se pueden cometer injusticias.

Que en este caso hayan tenido razón las especulaciones no significa que siempre ocurra así. Es muy peligroso erigir, por las razones que sea, tribunales mediáticos, convertidos en jueces y verdugos.

Curioso que los integren los mismos que exigen que haya un Estado de derecho. Olvidan que el Estado de derecho significa que nadie es culpable hasta que las autoridades lo prueben ante un tribunal del Poder Judicial. Cosas de la modernidad.

 

jfonseca@cafepolitico.com