El atleta Oscar Pistorius podría salir bajo libertad condicional en diez meses cuando haya cumplido una sexta parte de la condena a cinco años de prisión a la que fue sentenciado este martes por matar a tiros a su novia, dijeron a Efe expertos en leyes.

Pistorius tiene “bastantes posibilidades” de cumplir el resto de la sentencia en libertad vigilada si tiene un buen comportamiento en prisión, aseguraron fuentes de un prestigioso bufete sudafricano de abogados.

Aunque reconocieron que esa decisión corresponderá a las autoridades penitenciarias; la jueza Thokozile Masipa descartó que las cárceles del país austral no puedan atender las “necesidades especiales” de una persona discapacitada como el corredor, que tienen las dos piernas amputadas desde que tenía once meses por un problema genético y corre sobre prótesis de carbono.

La defensa había utilizado este argumento para pedir que el atleta no ingresara en prisión y que fuera condenado a tres años de arresto domiciliario; la magistrada, por su parte, justificó el encarcelamiento a Pistorius como una necesidad de enviar “un mensaje a la sociedad”, aunque rechazó una “sentencia larga” como pedía el fiscal, que había solicitado al menos 10 años de cárcel para el inculpado. La ley sudafricana estipula penas máximas de 15 años para el delito de homicidio.

La madrugada del 14 de febrero de 2013, el atleta mató con disparos a su pareja, Reeva Steenkamp, a través de la puerta cerrada de un baño de su vivienda.

La jueza aceptó al versión del atleta de que él disparó al confundir a su novia con un intruso, y lo condenó por homicidio al considera que el acusado no podía prever la muerte de la persona que se encontraba en el retrete, sin embargo también concluyó que Pistorius actuó con un “alto grado de negligencia” al detonar el arma hasta en cuatro veces contra la amenaza que percibió.

El atleta Oscar Pistorius, de 27 años, que en los juegos de Londres se convirtió en el primer atleta de la historia en correr en unas Olimpiadas con atletas no discapacitados, ingresó en la prisión Kgosi Mampuru, en Pretoria, unas horas después de conocer la sentencia.