Los jinetes del Apocalipsis regresan
Alfredo Ríos Camarena
El capitalismo constituye una de las etapas más importantes de la historia humana; durante este sistema la tecnología, la ciencia y la cultura se desarrollaron en forma extraordinaria; el hombre alcanzó la luna, la televisión cautivó a millones, la medicina logró el mapa genómico y las curaciones más extraordinarias, la cibernética y la robótica nos han permitido avizorar un mundo nuevo donde las distancias se han acortado y los servicios —para quienes pueden comprarlos— han dado un mayor nivel de comodidad a millones de habitantes.
La riqueza ha sido esplendorosa, sin embrago, estamos en un momento en que la concentración brutal e irracional de la misma ha dado al traste con los concepto de igualdad y libertad que fueron los principios filosóficos de este sistema.
A pesar de esto, la voracidad de los capitalistas no tiene límite, pues se concentró en pocas manos: la industria bélica, los bancos y servicios financieros, la industria alimentaria, los energéticos y la petroquímica y toda la industria de comunicación, y con ello, ha aumentado la pobreza, más de 3200 millones de personas sólo tiene para sobrevivir.
Los jinetes del Apocalipsis han reaparecido, el hambre ha hecho sucumbir a millones de seres humanos, la enfermedad no ha podido ser detenida en los países pobres, el cáncer, el sida y ahora el ébola son signos de tiempos ominosos; el cambio climático ha trasformado el mundo entero y los tsunamis, los agujeros negros y la contaminación no han podido ser detenidos en aras de una industrialización creciente; la guerra irracional en cuyo fondo se encuentra la expoliación de los recursos, se propaga exponencialmente: Libia, Somalia, Siria, Palestina, Ucrania, nos informan cotidianamente de horrores inimaginables. El hambre, la pobreza, la enfermedad y la guerra siguen cabalgando.
Este fenómeno mundial de crisis (final del capitalismo) que denominamos globalización neoliberal, pone en la ignorancia total a millones de seres humanos. Nosotros en México no somos la excepción, el empobrecimiento —que no se puede paliar con medidas caritativas— sólo puede ser combatido con la acción productiva, que cada día es más difícil de alcanzar, porque la sola especulación financiera produce más dividendos que cualesquiera otra actividad; y siendo el lucro el fin último del sistema capitalista, poco importa ya el aspecto productivo.
La patología social que produce la inseguridad es parte de este fenómeno, eso explica la brutalidad, el absurdo y la bestialidad del crimen organizado, que nos ha quitado la capacidad de asombro con sus actos criminales para obtener riqueza.
Los jinetes del Apocalipsis fueron cuatro, según la Biblia: la guerra, el hambre y la muerte, pero también existía un caballo blanco, el de la victoria para evangelizar el planeta; debemos creer en la posibilidad del triunfo de este último jinete que abrirá las puertas a la tranquilidad, la paz y la esperanza.
