El principal motor de la crisis entre Ucrania y Rusia es la posición ucraniana de adherirse a la Unión Europea, aspecto que considera necesario para modernizar sus objetivos políticos y estratégicos hacia una sociedad más abierta e inclusiva.
Para la periodista ucraniana Yuliya Miroshnychenko, las consecuencias económicas ocasionadas por la crisis entre Rusia y su país han sido las pérdidas causadas a muchas empresas europeas que exportaban sus productos a Rusia, las cuales han sido suspendidas debido a las sanciones impuestas por la Unión Europea. Asimismo, esta prohibición también está afectando a la propia economía rusa al privarse de esos bienes necesarios para su población.
“Ahora la Unión Europea y Estados Unidos analizan imponer sanciones financieras más duras contra Rusia, las cuales tendrían graves repercusiones para la población rusa a un corto plazo. Una de estas limitaciones financieras podría ser, por ejemplo, la desconexión de Rusia del sistema global de pagos internacionales SWIFT. Otro es ayudar a Irán a vender su petróleo a Europa, lo que desplomaría los precios mundiales del petróleo y causaría un gran daño a Rusia, ya que su presupuesto depende en gran medida de la exportación de combustibles fósiles”, comentó la periodista ucraniana. “Asimismo Estados Unidos, que prácticamente goza de una independencia energética, también podría vender parte de su propio petróleo en el mercado mundial, lo que haría que los precios del petróleo se desplomen aún más. El efecto en Rusia sería tan fatal que no serían capaces de obtener los fondos para patrocinar más sus campañas militares y anexión de territorios de otros Estados soberanos independientes” concluyó.
Sanciones y contramedidas
Por su parte, la analista política rusa Evgeniya Izkakova señala que el conflicto político entre Rusia y Ucrania se libra mediante sanciones económicas que han sido impuestas desde ambos lados, las cuales afectan a empresarios mutuos. La experta, quien es egresada de la Universidad Altai de Siberia, afirma que estas contramedidas conducirán inevitablemente al cierre de la economía, ya que la disminución de las exportaciones se refleja no sólo en el sector de materias primas, sino en los bienes de consumo.
“La política de sustitución de importaciones no promete mucho: a partir de mediados de 2013 hay una disminución de las importaciones y, de acuerdo con el pronóstico, esta tendencia se mantendrá.”, comentó. “La reciente calificación de competitividad realizada por el Foro Económico Mundial señala que el año pasado Rusia cayó del lugar 42 al 53. Las sanciones estadounidenses han afectado a más del 90% del sector Russianoil y casi todos en extracción de gas ruso. Asimismo, se negó el acceso a la tecnología y el equipo estadounidense destinados a proyectos en el Artico, aguas profundas y de esquisto. Las principales empresas -Gazprom, Rosneft, Novatek, Transneft y Gazprom Neft pierden el acceso a los mercados de capitales estadounidenses. Por lo tanto, las nuevas sanciones limitan ciertos tipos de extracción de petróleo, y las empresas rusas se quedan sin la tecnología y los servicios necesarios. Pese a todo, no hay una alerta económica entre la población. Según encuestas, las sanciones económicas son una pérdida menor en el nivel general de vida de la población. Lo único a lo que los rusos le temen es la guerra”, aseguró.
Esta crisis tiene una clara tendencia a agudizarse principalmente en el terreno económico, y hasta parece delatar que se trata de una estratagema no sólo contra Rusia, sino contra el llamado BRIC, bloque económico al que pertenece Moscú, junto con Brasil, India y China y que hasta el momento goza de una mayor estabilidad que las potencias rivales Estados Unidos y la Unión Europea. Lo que está en juego es desarticular la bonanza del bloque emergente, para que Occidente recupere al menos algo de su debilitado liderazgo. Las cosas incluso podrían llegar a una nueva carrera armamentista disuasiva.
Al respecto, el catedrático Miguel García Reyes, subraya que de continuar bajo esta tendencia, ambos gobiernos tendrán que asignar presupuestos adicionales para usarse en las actividades bélicas.
“El caso más ilustrativo de este tipo de fenómenos es el soviético ya que, debido a la confrontación con Estados Unidos, tuvo que desembolsar grandes cantidades de recursos para sostener la carrera armamentista”, afirmó el especialista. “Finalmente, la debilidad económica y el abandono de otras áreas económicas facilitaron el derrumbe de la Unión Soviética. Sin embargo, tenemos que reconocer que en este tenor, el país que resulta más dañado es Ucrania, ya que no sólo debe mantener una economía de guerra sino sobrevivir con una economía, ya de por sí debilitada. Esta situación de debilidad, de ninguna manera se resolverá con las promesas financieras de sus aliados como lo son la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. En el caso de Rusia, la situación no es tan adversa debido a que, con la inestabilidad política a nivel mundial, expande su comercio de armas y vende hidrocarburos a altos precios en el mercado mundial”.
