“Tras dos años de gobierno el diálogo ha fracasado.

Lo demuestran diversos casos, entre otros los de la CNTE y del Politécnico”

Con diálogo no se vencerá a los vándalos

Félix Fuentes

A su regreso del viaje impostergable, el presidente Peña Nieto dijo que agotará las posibilidades del diálogo y la fuerza será el último recurso para restablecer el orden.

Sin embargo, tras dos años de gobierno el diálogo ha fracasado. Lo demuestran diversos casos, entre otros los de la CNTE y del Politécnico.

Los paristas de la CNTE iniciaron su plantón el 8 de mayo de 2013, se les obligó a trasladarse al Monumento a la Revolución a causa del Grito de septiembre de ese año, y siguen en la Plaza de la República.

El diálogo con los maestros no termina. Está a cargo del subsecretario de Gobernación, Luis Miranda, sin ningún resultado; se sabe que se hizo amigo del líder de la Sección 22 de Oaxaca, Rubén Núñez, quien ha presumido cuantiosas sumas, procedentes del erario, y ejerce pleno dominio sobre el gobernador Gabino Cué.

Al cabo de 50 días de parálisis en el Politécnico, el subsecretario Fernando Serrano anunció que se reanudarían las clases el martes pasado, debido a que se llegó a acuerdos definitivos con los estudiantes.

El titular de Gobernación, Osorio Chong, había dado el a las principales exigencias de los jóvenes, y Serrano las amplió.

Tras la renuncia de la directora Yoloxóchitl Bustamente y la eliminación del reglamento interno del Politécnico, se cancelaron las pensiones vitalicias a los directores, se convino en no ejercer represalias contra los estudiantes y que no haya policías en la vigilancia.

El subsecretario Serrano creyó resuelto el problema y que se volvería a clases. Pero los estudiantes rechazaron sus propios acuerdos porque la respuesta es insatisfactoria.

Se oponen todo, a fin de incrementar el caos. Detrás de la CNTE, el Politécnico, el SME y los grupos de vándalos enmascarados actúan manos oscuras, de izquierda y de derecha.

Como sucede en Iguala y otros municipios de Guerrero, perredistas y Morena de López Obrador incitan al conflicto social. El tabasqueño sueña en la renuncia de Peña Nieto y ver el camino despejado rumbo a Los Pinos.

Hoy actúan los anarquistas, cubiertos con capuchas y pañoletas para delinquir. Hace ocho días aparecieron en la UNAM y agredieron a policías capitalinos en actitud de provocación.

Un uniformado cometió el error de disparar a la pierna de un estudiante y estalló el escándalo sobre la “balacera en la Universidad” y la “violación a la autonomía”. Reclaman la renuncia del rector José Narro.

Así es imposible el diálogo. Quienes auspician el caos se empeñan en culpar al gobierno de todo, incluido el “crimen de Estado” en Iguala.

No reconocen que los perredistas pactaron con el hampa de Guerreros Unidos y juntos desaparecieron a los 43 normalistas.

El gobierno federal pudo evitar que le imputen el crimen de Estado si hubiese procedido de inmediato y señalado con índice de fuego a los responsables de los desaparecidos.

Mediante el diálogo no vencerá a los vándalos y menos si se les amenaza con el uso de la fuerza.