Dos historias
Manuel Nava
Chilpancingo.- Aun antes de las elecciones del 2012, Movimiento Regeneración Nacional (Morena) consideró Guerrero como uno de los principales bastiones en su mapa político. La historia de la entidad suriana la ha hecho ser unos de los puntos clave de diferentes acciones políticas, pero también ha constituido una piedra en el zapato.
Durante los siglos XIX y XX, la lucha para enfrentar el cacicazgo marcó una fuerte separación entre la sociedad civil y el gobierno. En otro momento, el adversario social fue identificado con el partido en el poder, el PRI, porque en él se refugiaron los caciques locales para legitimar su poder y mantener los esquemas de dominio.
Durante la segunda mitad del siglo XX, las expresiones políticas más dramáticas en Guerrero oscilaron entre la lucha armada en la franja sur del estado y el cardenismo en la región de la Tierra Caliente.
Los pasos de Andrés
Después de 1988 a la fecha, el PRD fue un crisol de esa inconformidad social. Más que el cardenismo, los guerrerenses se fueron aglutinando por el antipriismo en el partido del sol azteca, por lo que terminó dándose un tenso bipartidismo en la entidad.
Desde principios de 2000, Andrés Manuel López Obrador ya vislumbraba Guerrero como un territorio propio para su acción política. Guerrero fue la tercera entidad que aportó el mayor número de votos tanto en 2006 como en 2012.
Por eso, un año más tarde, en Coyuca de Benítez aseguró que muy pronto Morena sería la primera fuerza en Guerrero, les guste o no les guste. Ese recorrido fue de cuatro días por 9 municipios: Tlapa, Chilapa, Chilpancingo, Iguala, Ciudad Altamirano, Zihuatanejo, Tecpan de Galeana, Atoyac y Coyuca de Benítez.
En diferentes municipios, López Obrador recordó que cuando fue candidato a la Presidencia de la República en 2012 planteó acciones para sacar adelante a Guerrero: primero, apoyar la actividad productiva; recuperar la explotación minera para beneficio de los guerrerenses, es decir, que la explotación del oro, la plata y el cobre que hay en las montañas sea para beneficiar a los guerrerenses y no a extranjeros.
Otro punto, informó, era la construcción de dos grandes autopistas para mejorar las comunicaciones e impulsar el sector turismo de la entidad: México a Zihuatanejo y de Toluca a Marquelia; asimismo impulsar a los productores de café, copra, cítricos; a los pescadores; cultivadores de maíz y frijol, así como aplicar programas sociales como apoyo económico a adultos mayores y discapacitados, y ayudar a los jóvenes a que estudien.
Todos puntos torales en la economía de la entidad que tocan las fibras más sensibles de sus habitantes pero particularmente uno: la violencia social y política. Indicó que la violencia se desató en Guerrero y en el país porque desde hace 30 años no hay crecimiento económico, no se generan empleos, se desatendió a los jóvenes, quienes no tienen la posibilidad de estudiar y menos de trabajar, y actualmente se están pagando las consecuencias.
López Obrador aseguró que el gobierno de Enrique Peña Nieto quiere enfrentar el problema de la inseguridad sólo con policías, con el Ejército, con la Marina, con amenazas de mano dura, pero no se puede enfrentar la violencia con violencia, el mal con el mal, no se puede apagar el fuego con fuego, se tienen que atender las causas. Asimismo expuso que la historia de México no se podría escribir sin la historia de Guerrero, los guerrerenses siempre han estado adelante de las trasformaciones que necesita el país.
Lamentó incluso que se esté discutiendo el tema de qué policía sea mejor o peor, cuando el tema principal es resolver cómo sacar adelante a la gente pobre de la entidad. Dijo que han fallado los esquemas de seguridad a nivel nacional y estatal porque no se atienden las causas, es decir, no hay un plan para impulsar el desarrollo regional, para crear fuentes de empleo, o atender a los jóvenes.
Además convocó a los ciudadanos a organizar más comités en ejidos, comunidades, pueblos, colonias, tener una red de comités de Morena, orientar a la gente, a abrirle la puerta a mujeres y hombres de buena voluntad.
Aun antes de la elección de 2012, el trabajo de proselitismo de AMLO en Guerrero ya había comenzaso y una parte de su operación política descansó en Lázaro Mazón, en principio para operar las regiones norte y Tierra Caliente de la entidad.
El 9 de febrero de 2014, frente a simpatizantes de la Costa Chica, López Obrador aseguró que Morena participará en las elecciones de 2015 como una forma de alcanzar la transformación del país.
Señaló que el senador Armando Ríos Piter no podrá ser candidato de Morena porque “es un achichincle del priista Enrique Peña Nieto” y no le conviene ni al nuevo partido político ni al pueblo de México.
El dos veces presidente municipal de la histórica ciudad, de la mano del sol azteca, agradeció el espaldarazo pero indicó que era muy pronto pues “al que se destapa, le da influenza”.
Lázaro Mazón y López Obrador
Andrés Manuel López obeador confió en Lázaro Mazón para negociar las candidaturas en Guerrero y operar políticamente en el estado. Aceptó también algunos acuerdos como el de Sofío Ramírez, que llegó apadrinado por Ángel Aguirre y de Armando Ríos Piter, impulsado por la fracción de Marcelo Ebrard.
En 2012, la coalición obradorista obtuvo más de 600 mil votos en Guerrero y ahí operaron todos los aliados que hoy desconoce.
El líder de Morena no puede negar que sabía de los vínculos de Abarca con el crimen organizado. Tampoco que no sabía que en Iguala hubo una ruptura en el perredismo local por el dedazo de Lázaro Mazón… La respuesta del candidato a la presidencia fue pura demagogia: “En la democracia siempre hay polémica, discrepancias, inconformidades, sólo en las dictaduras hay imposiciones. Vamos a unirnos para salvar el país”.
Tanto López Obrador y su equipo cercano sabían de los nexos de Abarca, que no le permitieron subir al templete, ese Olimpo de la izquierda mexicana, en el mitin del 12 de mayo de 2012 en Iguala, Guerrero. Ahí, el diputado local Óscar Díaz Bello se acercó al dirigente de Morena para entregarle el expediente de Abarca. El mitin transcurrió entre consignas contra Abarca y Lázaro Mazón y arengas en favor de Justino Carvajal Salgado y también de Díaz Bello.
El arribo al poder de Rogelio Ortega Martínez
La presión de siete diputados del Grupo Guerrero, encabezado por David Jiménez Rumbo, bastó para que la noche del viernes 24 de octubre se desechara la propuesta de Beatriz Mojica Morga y se le diera la gubernatura del estado a Rogelio Ortega Martínez.
Los motivos son muchos, no sólo que el ahora gobernador con licencia se haya sumado a esa cargada, además del acuerdo cupular de las tribunas del partido del sol azteca en Guerrero, sino que existe una historia.
Ortega Martínez es considerado como un alumno político de Armando Chavarría Barrera, al cual veían como gobernador para el 2011. En los años de la guerra sucia, el hoy gobernador interino, entonces estudiante de la Universidad Autónoma de Guerrero, fue detenido por la policía y desaparecido. Su madre, la profesora Rosaura Martínez, a la que le entregarían una medalla y diploma por su labor en la docencia por 20 años, encaró al entonces gobernador Rubén Figueroa Figueroa y le dijo que no quería reconocimientos, sino que le devolvieran a su hijo. Fue liberado después de ese hecho.
Rogelio Ortega se tituló como licenciado en sociología con especialidad en historia en la Universidad Autónoma de Guerrero, en donde también fue dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Guerrero. Fue parte de la Organización Revolucionaria Campesina Armada y de las Fuerzas Armadas de Liberación.
A la sombra de Wences Reza
Ortega Martínez se ubicó siempre en los grupos de izquierda en la Universidad. Primero bajo la sombra de Rosalío Wences Reza quien fuera tres veces rector de esa casa de estudios. Después, se integró a la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, una continuación de la fundada por el guerrillero Genaro Vázquez Rojas y también fue dirigente de la Unión Estudiantil Guerrerense.
El hoy gobernador interino también fue parte del grupo académico reclutado por José Francisco Ruiz Massieu para la construcción de una oposición fuerte que coadyuvara a la eliminación de los viejos cacicazgos.
Otra vez bajo la férula de Wences Reza, entonces dirigente estatal del naciente PRD, Ortega Martínez operó nutriendo de contingentes estudiantiles en las marchas del partido, pero también fue parte del grupo que el dirigente perredista consultaba.
En 1996, a Ortega se le ubicó junto con Ranferí Hernández Acevedo como uno de los promotores del autollamado Ejército Revolucionario del Pueblo.
A la llegada de Aguirre Rivero como gobernador sustituto se promovió un juicio de desafuero al entonces diputado local, quien terminó saliendo del país rumbo a Francia. Regresó precisamente en el gobierno constitucional de Aguirre Rivero.
Aunque existieron señalamientos contra Rogelio Ortega y su esposa Rosa Icela Ojeda Rivera, nunca hubo alguna diligencia en su contra. Ambos conformaron el Movimiento Innovador por la Reforma y la Academia bajo auspicios de Armando Chavarría Barrera.
Se le vincula a las FARC
Tras la matanza de El Charco en el municipio de Ayutla de los Libres, surgió el ERPI, una división del EPR. La detención de algunos de los estudiantes dibujó una línea de vinculación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
A Ortega Martínez se le acusó de ser un presunto enlace con las FARC. Se presentaron copias de los correos electrónicos en los cuales en enero de 2002, les pidió a los representantes de las FARC en México, Olga Marín y Marco Calarcá, le prestaran 40 mil dólares y se comprometió a devolver 100 mil. La garantía inicial del préstamo sería que un grupo armado, del cual Ortega Martínez formaba parte, obtendría el pago del rescate por una persona a la que habían secuestrado, que fue Luis Ávila Marbán, padre del diputado local en Guerrero del PRI, José Luis Ávila López, que se perpetró el 17 de octubre de 2001 en Huitzuco, y por el que se pagó un millón de dólares.
José Luis Ávila fue parte del grupo de Israel Soberanis Nogueda, y desde hace una década seguidor de Manuel Añorve Baños, de quien fue alcalde sustituto en un breve periodo durante 2010.
Otra de las garantías que se dice ofreció el universitario fueron recursos de la Universidad Autónoma de Guerrero, pues en 2002 pretendió convertirse en rector, postulado por el Frente Amplio Universitario Guerrerense.
Contendió en dos ocasiones por la rectoría de la UAG
La primera ocasión perdió ante Nelson Valle López por el periodo 2002-2006, mientras que para la administración 2010-2014, también lo hizo ante Ascencio Villegas Arrizón, quien falleció el 28 de octubre de 2012, quedando como rector interino Alberto Salgado Rodríguez.
Luego de un proceso electoral extraordinario, Javier Saldaña Almazán asumió la rectoría para el periodo 2013-2017 y nombró a Rogelio Ortega secretario general de la Universidad Autónoma de Guerrero.
A la sazón, Rosa Icela Ojeda Rivera fue secretaria general de la Dirección Estatal del Partido Comunista Mexicano en Guerrero, de 1978 a 1981, y fue candidata a diputada suplente y propietaria por el mismo partido en el I Distrito Electoral, en las elecciones federales de 1979 y en las locales de 1980.
En 1999, Ojeda Rivera fue galardonada por el gobierno del estado con la Medalla al Mérito Político José Francisco Ruiz Massieu.
A partir de 2005, es consultora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Dentro de la UAG, se ha desempeñado como catedrática de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y de la Maestría en Derecho Público; subdirectora de Asuntos Jurídicos, y directora e investigadora del Instituto Internacional de Estudios Políticos Ignacio Manuel Altamirano ubicado en Acapulco.
