Requieren de mucha agua y la ciudad tiene sed
Mercedes Aguilar
Esta ciudad, cuya cuna fue el agua, hoy padece sed, junto con sus habitantes.
Se buscan mantos acuíferos y se trae el preciado líquido de lugares lejanos, a alto costo. Se recomienda no desperdiciarla. Se sanciona a quien lo hace, aun cuando sea en recuerdo de añejas costumbres. Se urge a usarla con avaricia. Se reitera que somos muchos.
Hace años, el subsecretario de Educación Superior, doctor Héctor Mayagoitia, insistía en que se crearan universidades de excelencia en provincia: en Sonora, por ejemplo, de medicina; en Guadalajara, de arquitectura; en Yucatán, de ciencias… Se daría impulso a las ciudades y no seguiríamos centralizando. Los jóvenes profesionistas se quedaban en la capital.
El centro sigue acaparando a los mejores y acá vienen a buscarlos. La UNAM atrae a todos. Sigue siendo el centro, con otras pocas casas de estudio, de esta ciudad.
El doctor Mayagoitia lo reiteró. También el Distrito Federal está sobresaturado, con todos nosotros. Y con poco agua.
Los árboles, todos, también necesitan agua para vivir y ayudarnos a limpiar el ambiente.
¿En eso son más necesarios los eucaliptos? ¿Qué dicen nuestros sabios?
Los eucaliptos requieren de mucha agua por su naturaleza. Por eso llegaron aquí. Son de raíces cortas y verticales. Llegaron a la ciudad porque ante la abundancia, por no decir exceso, de agua, el desfogue no servía, era la etapa de gobierno de Plutarco Elías Calles. Y fueron millones de eucaliptos los que llegaron a ayudar a la ciudad capital. Tal vez no todos quedaron en…
Es claro que ha llegado el tiempo de hacer algo por los eucaliptos y la ciudad, sin el agua necesaria. Ellos, con sus raíces cortas y verticales, no están suficientemente arraigados, y medio secos son fácil presa para los vientos, que los arrancan y lanzan contra cables y otras instalaciones; y cuando cesa el viento caen sobre autos, casas o viandantes.
Los eucaliptos ornan áreas emblemáticas de la capital.
Los árboles, todos, son indispensables para rescatar el medio ambiente.
Hay dos entidades, una federal y otra local; dedicadas ambas a proteger el medio ambiente. Ambas nos pueden guiar para salvar los árboles, incluidos, por supuesto los eucaliptos; tal vez conduciéndolos, con los cuidados debidos, a un sitio más amigable para su naturaleza; donde no corra riesgo su existencia, porque nosotros todos, los humanos, los necesitamos.
No será fácil, comparativamente hablando; pero es vital.
Las entidades ambientales pueden guiar respecto a lo necesario, para que el país no pierda más árboles. Todos, todos ellos nos son necesarios.
