“Es muy difícil que [el PRD] vuelva a hablar y a convencer de su lucha contra la corrupción,

muy difícil que pueda hablar de la lucha contra el dinero mal habido”

 

Entrevista a Alfonso Ramírez Cuéllar/Dirigente de El Barzón

Irma Ortiz

La dura carta de Cuauhtémoc Cárdenas al presidente del PRD, Carlos Navarrete, donde demanda la renuncia de la dirigencia y la refundación de ese partido, sigue cimbrando la cúpula de ese partido y debilitando aún más sus estructuras, con consecuencias que podrían ser fatales.

En la misiva, Cárdenas advierte que ese instituto político se ha diluido, inmerso en un proceso de pérdida de autoridad moral como institución y de sus dirigentes. El PRD, alerta, está a punto de disolverse o quedar como una simple franquicia político electoral subordinada a intereses ajenos a los de su amplia base militante. También se refirió a las cuestionables decisiones tomadas por la dirigencia a raíz de los hechos ocurridos en Iguala.

Como se recordará, luego de la desaparición de los 43 normalistas, la primera táctica del CEN perredista fue evadir su responsabilidad sobre sus funcionarios electos. Aseguró que la culpa por la crisis en Guerrero es de autoridades judiciales que no actuaron frente a las denuncias en contra del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca.

Luego de la carta del dirigente histórico, legisladores perredistas conminaron al CEN del PRD a reconocer que viven una de las peores crisis de su historia e iniciar ya una transformación interna. Fue entonces que Navarrete presentó un protocolo de transparencia donde se asegura que se establecerá una base de datos sobre candidatos y la administración de los fondos electorales a cargo del INE.

El intercambio epistolar entre Cárdenas y Navarrete, concluyó con el acuerdo de un diálogo público, el próximo martes, de cuyo resultado dependerá si hay desbandada hacia Morena o hacia a un nuevo proyecto político que encabezaría Cárdenas junto con otros fundadores del PRD, como Ifigenia Martínez, Porfirio Muñoz Ledo y César Buenrostro, en lo que han llamado Proyecto por México, una alternativa democrática para enfrentar la crisis nacional.

Alfonso Ramírez Cuéllar, dirigente de El Barzón y quien renunciara el pasado 12 de noviembre al PRD, habla a Siempre! sobre la situación que vive ese partido y los motivos de su salida.

No hay voluntad de reformar

Estoy convencido de que los actuales grupos que dirigen el partido no tienen ninguna voluntad para emprender algún proceso de reformas que nos permitan reconstruir lo que en su momento fue el principal partido de la izquierda, el PRD; no pueden ni tienen la voluntad de cambiar absolutamente nada. Eso de entregarle al IFE, hoy INE, las cuentas, es como entregarle el cambio de las tortillas, porque es una cantidad tan insignificante en relación con lo que se gastan en las campañas electorales, internas y externas, que en realidad no tiene mayor significado.

El problema no es el dinero del partido, sino “el dinero” en el partido para competir por los puestos de dirección y es “el dinero” que se gastan los candidatos, porque éste no tiene en lo absoluto ninguna fiscalización y el anuncio del blindaje de las candidaturas que hicieron recientemente, lo veo más como una especie de renovación moral tipo Miguel de la Madrid, es decir, una chapuza política.

Usted habla de la existencia de grandes bolsas de dinero de origen sospechoso y de la proliferación de operadores en las alcantarillas., ¿qué hay sobre eso?

Es que desafortunadamente, desde hace años se ha venido consolidando una capa de gente aparentemente joven, que ha sido educada en el robo de urnas, en el uso clientelar de los programas sociales, en la manipulación de los votos. Es una capa muy descompuesta desde el punto de vista ético, moral, y no tiene ningún reconocimiento público, no tiene ninguna solvencia política, no tienen nada que perder, pero son los que acarrean los votos para las elecciones internas y de esta manera encumbran a gente en los distintos puestos de los comités nacionales y los comités estatales.

¿Qué medidas de fondo realmente deberían de tomarse para evitar el derrumbe del PRD?

Lo primero que hay que hacer es decidirse a hacer un partido opositor —lo menciono en la carta de renuncia— en la mayoría de los estados de la república, porque el partido dejó de ser un contrapeso frente a los abusos, frente a la corrupción de los gobiernos estatales y municipales. En muchos lugares, las dirigencias partidarias son simples y vulgares prolongaciones de gobiernos priistas, que operan con un silencio cómplice, no se indignan, ni protestan frente absolutamente nada. No tienen nada que decir.

En segundo lugar tiene que darse una especie de rompimiento porque considero que el PRD no tiene que nada que hacer al lado de gobernadores como Javier Moreno Valle, de Puebla, o Mario López Valdés, de Sinaloa, porque la permanencia en estas coaliciones, que sí llevaron a derrotar al PRI, lo único que provocan es el hundimiento del partido, que no ha sido capaz de presentar propuestas alternativas para los mexicanos.

Es necesario un liderazgo con autoridad moral

¿Qué opinión le merece la carta de Cuauhtémoc Cárdenas, que pide una reforma estatutaria del PRD, que cambien los mecanismos de selección, de toma de decisiones…?

Coincido total y absolutamente con él, creo que los consejeros nacionales han renunciado a tener un líder, no digo un mesías, sino un liderazgo con autoridad moral pero, sobre todo, con capacidad de reformar y cambiar la vida interna del partido y de colocarse con mayor prestigio y autoridad moral frente a la sociedad. Los consejeros nacionales, en el pasado consejo, se decidieron por simples operadores, no quisieron que hubiera liderazgos. Éste es uno de los primeros problemas que veo, pero el ingeniero tiene toda la razón en lo que propone, y el extremo de la gravedad es que estamos en plena crisis de credibilidad.

El 13 de noviembre pasado los grupos parlamentarios del PRD, pero también del PRI y del PAN, aceptaron el funcionamiento de una Cámara de Diputados, donde el presupuesto se asigna con toda la cobertura para que los legisladores se lleven un moche, una tajada, y se establezcan mecanismos de negociación totalmente perversos, que dañan las posibilidades de restablecer la confianza con la sociedad.

¿Estaría de acuerdo con que renunciará el CEN del partido?

Como ya no soy de ese partido, no tendría nada que ver… Lo que necesita el PRD es una dirigencia con capacidad de hacer reformas, y lo que siento es que los actuales dirigentes no solamente no quieren, sino que se niegan a realizarlas. Han llegado allí porque son producto de un sistema que está en total descomposición, no tiene ningún sentido llevar el debate al Consejo para ver si los consejeros aceptan la renuncia o no, porque la mayor parte de los consejeros va a decir que las cosas deben seguir igual, ellos son los primeros interesados en que el sistema continúe, ése es el grave problema.

¿La reunión del 29 de noviembre de poco serviría?

Simple y sencillamente es patear el bote para adelante.

¿Qué ha pasado con la ideología del PRD? ¿Se acabó el sueño de una izquierda de avanzada como existe en otros países de América Latina? ¿Se quedó anclado en el pasado?

Esa izquierda que se decía moderna resultó que nada tiene de moderna; una izquierda moderna respeta los derechos humanos, la vida de las personas, las libertades. Lucha enteramente y sin pretexto contra la corrupción, pero de eso nada; lo de Ayotzinapa prácticamente destruyó el mito de que el PRD sea de una izquierda moderna.

Su forma de operar ha permitido la entrada de muchos aventureros y lo que no sólo se canceló, sino que prácticamente desapareció en el interior del partido es el debate de ideas, la elaboración teórica, la búsqueda de alternativas, la investigación, el enriquecimiento de propuestas para reformar el país y para lograr mejores niveles de justicia en la sociedad. Ese espacio hoy está ocupado por un pragmatismo total y absolutamente vulgar.

La izquierda no se acaba

Escenarios bastante sombríos para el PRD, y más cuando se habla de que Cuauhtémoc Cárdenas y otros distinguidos militantes podrían salir del partido…

La izquierda no se va a acabar, siempre va a haber gente, esté o no en los partidos. La situación del país va a producir una gran cantidad de gente que quiera seguir luchando en el interior de un partido, en el interior del otro y ojalá en el corto plazo la crisis sirva para lograr la unificación de la izquierda mexicana, como la logramos bajo la dirección de Cuauhtémoc Cárdenas en el 89.

¿El PRD estaría acabado?

La verdad es que no le deseo nada mal a nadie, ojalá y me equivoque pero creo que los actuales dirigentes no tienen ninguna vocación reformadora, son total y absolutamente restauradores, es un grupo muy conservador, su fuerza descansa en esta casa muy lumpenizada. Su presencia en muchas entidades se debe más que a una lucha o a una indignación, a los apoyos de los gobernadores del PRI o del PAN.

Se asegura que si no hay no hay reformas en el PRD se estaría creando el llamado Proyecto por México, con militantes de izquierda reconocidos, con nuevas propuestas y en búsqueda de la credibilidad ciudadana.

Sí, es el gran reto, como lo señaló en la carta, quién sabe de qué cosas puede hablar el PRD ahora, no sé que le va a decir a los jóvenes. Es muy difícil que vuelva a hablar y a convencer de su lucha contra la corrupción, muy difícil que pueda hablar de la lucha contra el dinero mal habido, temas que eran banderas fundamentales del PRD y de la izquierda; difícilmente los va a poder conversar, porque lo de Ayotzinapa tendría que generar una crisis en el comportamiento, en la forma, en el sistema de cómo se organiza el PRD.

¿Si se consolida el Proyecto por México, estaría de acuerdo en participar?

Hay que seguir luchando por la unificación de la izquierda y va a haber muchos intentos, no creo que estemos ante una catástrofe, sino que la propia sociedad va a empujar al surgimiento de nuevos liderazgos, a la recomposición de los organismos de la sociedad y hacia la recomposición de los propios partidos.

Este nuevo proyecto de izquierda ¿no se enfrentaría con Morena, de Andrés Manuel?

Hay que corregir y remediar la unificación de la izquierda, hay que plantearlo. Éste es un paso obligado, imprescindible, la unificación de estos dos liderazgos; es algo que pide a gritos el país, es algo que necesitamos para darle un cauce de mayor fuerza a todo el descontento y la crisis nacional. La unión de estos liderazgos puede resolver la grave crisis y la descomposición de este país. Lo veo como una tarea ineludible, es el punto fundamental, es la exigencia más grande que la clase política de la izquierda tiene frente a sí.