El presidente Enrique Peña Nieto, se dice preocupado pero sobre todo afligido.
“Me preocupan los padres de los normalistas de Ayotzinapa, hay que explicarles la situación y seguirles informando”, explica en un trayecto rumbo a su habitación en el Hotel Mandarín Oriental de esta populosa ciudad, luego de clausurar el Foro de Negocios México-China.
El Mandatario comenta que ha seguido los acontecimientos y también tiene una preocupación por la violencia que se ha desatado, principalmente en Guerrero.
“Supe que Miguel Ángel Osorio Chong y Jesús Murillo Karam, los iban a ver, eso es lo más importante, los padres , bueno y que disminuya la violencia”, repara “No se puede reclamar con más violencia”, dice mientras camina.
Comentá el presidente,”Ando con un ojo al gato y otro al garabato”, en realidad en su rostro están dibujadas unas pronunciadas ojeras, una mancha oscura que, con la extrema delgadez que aparenta, no hacen ver en su mejor momento al Presidente.
“Pero cómo no si estoy preocupado por los acontecimientos en México, tenemos que hablarles a los padres, explicar. Es lo más importante”, repite.
Sin embargo, Peña insiste en que era imposible cancelar su viaje. “Ni siquiera pensar en que este viaje se pospusiera una semana, 10 días, “no” a la Cumbre de APEC no faltó nadie”, aduce.
“Había que venir. El Gobierno chino fue muy insistente en que estuviéramos en la cena del lunes. Por eso al final adelanté la salida para estar en la cena”, confía y, junto con el Canciller José Antonio Meade, enumera Mandatarios con problemas y que aun así vinieron a China.
No habla de los otros escándalos: la “Casa Blanca” de Las Lomas, por ejemplo. Ni del firme reclamo del Primer Ministro chino, Li Keqiang, por la cancelación del concurso de la obra del tren rápido México-Querétaro ganado por la empresa China Railway Construction Corporation.
Peña confía en haber salido bien librado del trance tenso durante el encuentro del martes con Li Keqiang, quien exigió certeza y trato justo a las empresas chinas en México.
“Era lógico. Lo esperábamos. Lo más importante fue que dijimos claramente qué iba a proceder. Más vale tener certidumbre y dar certidumbre que tener una obra cuestionada. Creo que lo entendieron. Fue aclarado”, explicó.
