Ricardo Muñoz Munguía

El 20 de noviembre de 1914 nació en la ciudad de Durango José Revueltas. Ese día, menciona el escritor y activista político, “Precisamente el día en que yo nací, en Durango, las fuerzas villistas ocuparon la ciudad. Pero cuando abrí los ojos, ya todo estaba hecho”. Y ahí comenzaron las revueltas. El escenario que menciona el autor de El luto humano y El apando, entre muchas otras obras, es la hebra de la vida intensa que le esperaba, la que él quería, la que estaba en su sangre y en su mirada.
A sus seis años se muda a la Ciudad de México y a los nueve sufre la pérdida de su padre, lo que ocasionó que de un colegio particular se pasara a una escuela pública, esto lo llevó a él y a su familia a padecer monetariamente, así que tuvieron que dejar el domicilio de Querétaro 22 para mudarse a la Merced. Luego le insistió a Benita Galeana, siendo niño, ingresar al Partido Comunista (PC), y la forma la apunto en el siguiente párrafo, de catorce años izó la bandera del PC en la explanada principal del Zócalo, y esto ocasionó su primera ocasión que estaría preso en las Islas Marías. Al salir ingresa de manera formal al Partido Comunista. A los diecisiete años, durante una manifestación fue aprehendido nuevamente e ingresado a la cárcel de Santiago Tlatelolco. Esa era la infancia de Revueltas, ya después vendrá una nueva agitación y la cárcel otra vez, como la llamada Palacio Negro, Lecumberri. Sin embargo, Revueltas constantemente estuvo sobre las páginas que le daban formación, una especie de fortaleza que le valía cuando salía a la calle.
José Revueltas, en el nombre lleva la figura de su vida y de su obra. Gutierre Tibón, en su diccionario de nombres, apunta sobre el nombre de José: “Hebreo, Yosef, ‘Él (Dios) añadirá’, ‘Él acrecentará’, ‘que Dios agregue’, ‘el añadido’, ‘el que aumenta’”, y así se fue desde aquél día que siendo aún niño fue a jalarle la enagua a Benita Galeana para pedirle que lo metiera al Partido Comunista. “¿Tú? Pero si eres un chamaco; todavía ni a las Juventudes Comunistas puedes entrar. Cuando cumplas dieciséis, entonces sí”. Finalmente entró, aunque sólo como mandadero, hasta que vio una oportunidad: siguió al grupo que encabezaba Galeana y cuando ésta lo descubre, él tan sólo le dice “yo también quiero”; se trataba de aventar bombas. Luego salieron corriendo y todavía no salían del susto cuando él volvió con lo mismo; fue así que ingresó al Partido Comunista. Y ahora vámonos con el significado del apellido, el que Gutierre enmarcó como: “revolución”, “alboroto”, “alteración”, “sedición”, sin duda, llevó a la letra el peso de su firma.