René Magritte, uno de los pintores surrealistas más conocidos, además de ser uno de los mayores artistas belgas de la historia junto a Brueghel; Van Eyck; Rubens; Ensor; Delvaux y el grabador Víctor Delhez, quien vivió en la Argentina, nació un 21 de noviembre de 1898, su primera etapa artística estuvo influenciada por el movimiento cubo-futurista y se equipara a la línea seguida por otros artistas como Pablo Picasso.
Entre sus primeras obras destaca ‘Los amantes’, realizada en el año de 1928 y en la que aparece una pareja besándose con los rostros ocultos por un velo. La posición de los dos personajes y la sobriedad de los colores transmiten una sensación de desconcierto e intriga.
Ese mismo año también crea ‘La ventana falsa’, una obra ilusionista en la que el espectador duda si el cuadro es el reflejo del cielo en un ojo humano, o si el cielo es recreado por el artista en el propio ojo invitando a entrar en otra realidad -realismo mágico-, en este choque de perspectivas el que caracteriza el estilo de Magritte en muchas de sus obras.
Magritte fue siempre fiel a sus principios, jugando con la ambigüedad de las imágenes, la ironía, el erotismo y la relación entre realidad e ilusionismo.
Otros de sus cuadros posteriores fieles a este estilo son ‘La condición humana’ (1933), en la que un lienzo se entremezcla con la vista desde una ventana y ‘Not to be Reproduced’ (1937), cuadro cuyo protagonista es un personaje sin rostro.
Las obras de Magritte se plasma un mundo paradójico en el que el surrealismo adopta un concepto diferente al seguido por Dalí o Van Gogh.
Más tarde, en el año 1964, cuando René Magritte crea su obra cúspide, ‘El hijo del hombre’. En el cuadro aparece un individuo vestido de traje con corbata roja. El artista, al igual que en la mayoría de sus trabajos, recrea a una persona sin identidad, cuyo rostro aparece oculto con una manzana verde. Según teóricos, este elemento representa la tentación del hombre actual y está inspirado en Adán y Eva.
En 1967 Magritte crea su última obra antes de fallecer por cáncer, ‘El arte de vivir’, en la que vuelve a aparecer un individuo trajeado, aunque en esta ocasión la cabeza es sustituida por un globo gigante.
Sus cuadros han sido reinterpretados y utilizados en ramas como la publicidad y el diseño, en la actualidad las obras de Magritte pueden contemplarse en varias exposiciones, tanto en su ciudad natal, Bruselas, como en otras de todo el mundo.
