Alejandro Alvarado
Es Umbra (Horson Ediciones Escolares) una novela breve en la que lo terrorífico y lo fantástico discurren por caminos oscuros, en los que sólo se percibe el miedo, la angustia, la tristeza y la soledad. Con esta obra Raúl Godínez se hizo acreedor al X Premio Valladolid a las Letras. Esta es la primera vez que el autor incursiona en un tema de terror o suspenso y opina que esta novela es el resultado de su dedicación al oficio literario.
—Mi novela anterior Tú nombre recordaba la primavera es una historia en la que trabajé mucho. Siempre estuve esperando un mayor reconocimiento hacia ella, que jamás lo obtuvo. Sólo lo recibió del público y eso es lo importante. En el caso de Umbra, escribí el libro en muy poco tiempo, lo envié al concurso y lo ganó. Me queda el gusto de que atrajo a los lectores que se han acercado a él.
—¿Cómo se da la transición de un poeta y periodista a un narrador que exorciza sus demonios en una historia de terror?
—Tiene que ver, principalmente, con miedos que yo padecía de niño. Nací en el Distrito Federal, pero me vi obligado a vivir con tradiciones culturales del Estado de México, de Puebla, de Toluca, de Pachuca, de lo que es ahora la zona metropolitana, que, sin embargo, en esa época era todavía lejana. Hay un pueblo, Actopan, de donde era originario mi abuelo, en el que centro la acción de mi historia, trato de hacerlo con toda la sinceridad de un pequeño, con los ojos de un niño que está aterrado por espectros, fantasmas, apariciones e intenta solucionarlo en su madurez de una manera en que no afecte a su familia o a sus hijos.
—Su historia pareciera estar salpicada de escenas cinematográficas…
—Disfruto el cine de terror. Me interesa el hollywoodense, el mexicano y el cine japonés; el cual está filmando películas de terror con muy buen nivel. Estas corrientes tienen una visión plástica, una visión cinematográfica y un tipo de movimiento en el tiempo; obviamente, movimientos de cámara que yo no había percibido, pero que están plasmados en el libro, y es muy evidente esta influencia recibida de autores, de dramas, de películas y de escenas que están por ahí reflejadas.
—¿Qué opina del terror en la literatura?
—Me gusta; pero he percibido que siempre se le considera un género menor, inferior; se le considera un subgénero siendo que lo practican autores renombrados, desde Edgar Allan Poe hasta Julio Cortázar, en cuanto al elemento fantástico, que transitan con muy buenas propuestas narrativas, cuentísticas, novelísticas.
—¿Usted cree que quizás algo extra debe contener una novela de terror para que no sea minimizada?
—Creo que el autor debe lograr una creación de atmósferas y personajes que hagan verosímil la historia. Supongo que eso es lo esencial. Cuando se empieza a ficcionalizar demasiado o el novelista a meterse en un ámbito de ciencia ficción extrema, ya es muy difícil, cuando menos a mí como lector, que me seduzca, que me atraiga, que lo crea; pero si considero que reúne elementos ligados con la cotidianeidad, con la realidad y la sorpresa, el lector empieza a engancharse cada vez más hasta que es absorbido por la temática.
—Hacia el final del libro se plantea una especie como de exorcismo muy ligado a la oración, al poder de la palabra. ¿Qué opina de esta idea?
—Soy yo el primer sorprendido con esto. Lo que pongo ahí son oraciones que pueden existir en la realidad mexicana, en el México campirano, en el México provinciano; lo cual yo lo tomo como parte de una realidad y, además, le añado algo que podría ser esoterismo, magia, elucubraciones. A fin de cuentas creo que he logrado crear una atmosfera creíble.
La historia se desarrolla en la época actual, surge de un personaje que perdió su empleo dos años atrás y, en consecuencia, se desubica completamente en su cotidianeidad, en su economía y en su relación de pareja; sobre todo en la relación con su hijo. No encuentra la forma de asirse a la realidad, de lanzar un cabo, de sostenerse de algo hasta que recupera la imagen del padre con quien mantiene una relación muy agresiva, violenta y pedestre. Es el único lazo, la única puerta que se le abre. Él viaja a Actopan y se reúne con su padre. Es un momento en que se humanizan los personajes, que siempre han vivido distanciados y no hay entre ellos un aprecio real; sin embargo, anhelan volver a integrarse familiarmente. Las relaciones fallidas dentro de la familia es algo muy actual. La literatura te nutre de diversas temáticas. En este caso, sorpresivamente, me dejó este tema, estos ambientes, estos personajes. A veces uno, entre más se mete a la literatura, se vuelve más escéptico en muchas cosas, pero cuando te tocan el lado fantástico, el lado de la ciencia ficción, el lado de la fantasía exacerbada, tiene mucho que poder brindar a partir de estas lecturas, y también de lo que es la tradición mexicana y las leyendas nacionales. Toda esa tradición oral que nosotros conocemos bien y es parte de nuestra cultura.
