El presidente estadounidense, Barack Obama, nominaría al ex funcionario del Pentágono como secretario de Defensa, indicó este martes el prominente senador republicano Jim Inhofe, de Oklahoma.

Inhofe, el republicano de mayor rango en el Comité de Fuerzas Armadas del Senado, dijo que apoyará la postulación “enfáticamente”.

Un portavoz del Pentágono dijo que no estaba al tanto de la decisión y remitió a los periodistas a la Casa Blanca, que no realizó comentarios de inmediato sobre el reporte; una portavoz de Carter tampoco hizo declaraciones.

Carter, un ex vicesecretario del Departamento de Defensa, ha sido considerado uno de los principales candidatos para el cargo en reemplazo de Chuck Hagel, quien presentó su renuncia bajo presión tras menos de dos años al frente del Departamento de Defensa, y su designación como sustituto de Hagel sería anunciada probablemente por Obama esta misma semana, de acuerdo con las fuentes citadas por la prensa estadounidense.

Otros nombres que podrían considerarse como posibles reemplazantes de Hagel incluyen al ex Secretario de la Marina Richard Danzig y a Kurt Campbell, ex secretario adjunto de Estado para asuntos del este de Asia y el Pacífico que ahora encabeza el Grupo de Asia, una organización de estrategia y asesoramiento.

El secretario de Seguridad Nacional Jeh Johnson, un ex asesor del Pentágono que se creía estaba siendo considerado, se retiró de la carrera, según una fuente con conocimiento de la situación.

Carter fue el segundo funcionario con más autoridad en el Pentágono desde octubre del 2011 a diciembre del 2013 y anteriormente fue el jefe de adquisiciones de armas del Pentágono. También fue secretario adjunto de Defensa para la política de defensa internacional bajo la presidencia de Bill Clinton.

Carter es graduado en física e historia medieval de la Universidad de Yale y tiene un doctorado en física teórica de la Universidad de Oxford, según el sitio en internet del Pentágono.

“Cultura militarizada”

El presidente Barack Obama pidió este lunes a las agencias federales hacer recomendaciones concretas para asegurar que Estados Unidos no está creando una “cultura militarizada” dentro de los departamentos de policía.

También habló a favor de que los policías porten cámaras ante lo sucedido en Ferguson, Missouri, por el asesinato del joven afroamericano a manos de un oficial blanco.

Obama habló tras reunirse en la Casa Blanca con alcaldes, líderes de derechos civiles y representantes de la policía, con quienes mencionó una revisión recién terminada a los programas federales que proveen equipo de tipo militar a los departamentos locales de policía, como el tipo que se usó para dispersar las protestas en Ferguson después de la muerte de Michael Brown.

Aunque el Presidente no pidió que esos programas sean retirados, dijo que era necesario crear un ambiente de rendición de cuentas con transparencia y confianza entre la policía y las comunidades a quienes sirven, “este no es un problema sólo de Ferguson, Missouri. Este es un problema nacional”.

Al menos por ahora, Obama no visitará Ferguson luego de que hace una semana un jurado investigador decidiera no presentar cargos contra el policía que mató a Brown. El fallo desató violentas protestas y saqueos, y al menos una decena de comercios fueron dañados pese a los llamados a la calma hechos por Obama.

Además de la junta con los representantes de la autoridad y la comunidad, la Casa Blanca anunció un paquete de gastos de 263 millones de dólares en tres años para incrementar el uso de cámaras corporales, expandir el entrenamiento de agentes de la ley y añadir recursos para la reforma de departamentos policiales.

El paquete incluye 74 millones de dólares para unas 50 mil diminutas cámaras corporales y los gobiernos locales y estatales pagarán la mitad del costo.

Se espera que la Casa Blanca pida que los legisladores incluyan al menos parte de los fondos en un presupuesto para el año fiscal 2015 que los congresistas tienen previsto aprobar antes del 11 de diciembre.

La Casa Blanca dijo que las cámaras pudieran ayudar a reducir la desconfianza entre las agencias del orden y el público, además de que ayudarían a resolver el tipo de disputas entre policías y testigos que surgieron en el caso de la muerte de Michael Brown.

Tras la muerte del joven afroamericano en agosto, Obama ordenó revisar programas federales que proveen equipo militar para agencias policiales locales luego de que críticos cuestionaran por qué policías con indumentaria y camiones blindados fueron desplegados para dispersar manifestaciones.

El Presidente pareció simpatizar con esas críticas cuando anunció la revisión y dijo “existe una gran diferencia entre nuestras fuerzas armadas y nuestras agencias locales del orden y no queremos que esas líneas se borren”.