La fuerte tormenta que impactó este jueves en gran parte de la costa oeste de Estados Unidos dejó al menos dos muertos y alcanza ahora el sur de California tras afectar el norte de ese estado, Oregón y Washington, informaron las autoridades.

Las autoridades del sur del estado de Oregón señalaron que los fuertes vientos en la zona provocaron caídas de árboles, uno de los cuales provocó la muerte de un vagabundo identificado como Philip Crosby, que murió poco después de llegar al hospital, según informa el diario “Medford Mail Tribune”.

La tormenta cobró también la vida de un adolescente en la ciudad de Portland, que murió a raíz de las heridas sufridas por el impacto de un árbol en el vehículo en el que viajaba y en el que resultó también herida de gravedad una mujer.

Las fuertes lluvias que cayeron sobre la bahía de San Francisco se repitieron este viernes en zonas urbanas al este de la ciudad de Los Angeles, justo cuando se registraban los mayores niveles de tráfico de primera hora de la mañana.

Las autoridades emitieron alertas de inundación para la zona que se extiende desde la ciudad de Burbank hasta el centro de Los Angeles e indicaron que la lluvia que cae en la zona es suficiente para provocar inundaciones en algunas calles.

Las avalanchas de lodo y escombros bloquearon parte de la Autopista Pacific Coast en el Condado de Ventura, y el temor a posibles avalanchas de barro llevaron a la evacuación del barrio de Glendora en Los Angeles a última hora del jueves.

Las lluvias torrenciales que cayeron sobre la Bahía de San Francisco han convertido el mes de diciembre en el más húmedo en más de una década en algunas ciudades de la zona, como San José.

La lluvia fue bien recibida en un área castigada por la sequía, aunque los científicos advierten que no es suficiente para dejar atrás tres años de afectaciones.

Según las estimaciones del Departamento de Recursos Hídricos, California necesitaría ocho tormentas como las de esta semana y la pasada para llenar los embalses y poner fin a la sequía.

La tormenta del jueves provocó más de 200 mil hogares sin suministro eléctrico, centenares de árboles caídos y graves inundaciones en ciudades como San Francisco.