El FBI ha concluido que la estructura del ataque informático contra la división cinematográfica de Sony coincide con el patrón habitual de actividades informáticas criminales de Corea del Norte, como el uso de “malware” –programas de contenido malicioso– previamente empleados por piratas informáticos norcoreanos, según ha hecho saber en un comunicado.
La agencia determina que “ha observado un importante solapamiento entre la infraestructura empleada en este ataque con actividades informáticas previas asociadas a Corea del Norte. El FBI asegura que ha hallado rastros de direcciones IP asociadas con la infraestructura informática norcoreana, incluidas en el software malicioso empleado en este ataque.
El FBI muestra su preocupación ante este ataque, que quiere destacar por encima de otros de la misma naturaleza al tratarse de “un ataque destructivo y de naturaleza coercitiva”, es decir, asociado al chantaje y a la extorsión, destinado a “infligir un daño importante en una compañía estadounidense y a suprimir el derecho de los ciudadanos estadounidenses a expresarse en libertad”.
El FBI, concluye la nota, “trabajará junto a múltiples departamentos y agencias para identificar, perseguir e imponer consecuencias sobre individuos, grupos o estados que utilicen la informática para amenazar a Estados Unidos o a sus intereses”.
El comunicado se emitió un día después de que la Casa Blanca indicara que el ciberataque a Sony Pictures Entertainment es “un grave asunto de seguridad nacional”.
En el ataque cibernético, cometido el pasado 24 de noviembre, los “hackers” robaron datos personales de todos los empleados del estudio Sony, así como contenido de correos electrónicos y hasta cinco películas.
