CIENCIA

 

Pudo provenir de asteroides y no de cometas

 

 

René Anaya

El agua, sustancia esencial para la vida, no estaba presente en la Tierra al principio de su formación o por lo menos no la había en tal cantidad para que contribuyera al surgimiento de la vida, por lo que la pregunta vital que inquieta a los científicos que estudian el origen de la vida es de dónde vino el agua del planeta.

Durante varias décadas, la hipótesis más aceptada era que provenía de los cometas, ya que son cuerpos que en su viaje interplanetario transportan grandes cantidades de agua, por lo que algunos de ellos podrían haberse impactado con nuestro planeta con su carga hídrica. Pero el estudio del primer cometa en el que se aterrizó parece contradecir la hipótesis.

 

La pesada agua de los cometas

El 6 de agosto, la nave Rosetta de la Agencia Espacial Europea entró en órbita alrededor del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, que fue llamado así porque fue el cometa periódico número 67, descubierto en 1969 por Klim Churyumov gracias a una fotografía tomada por Svetlana Gerasimenko, ambos de la antigua Unión Soviética.

Tres meses después, la nave lanzó el robot Philae a la superficie del cometa, a donde llegó el 12 de noviembre en un aterrizaje accidentado que ha impedido, por el momento, realizar los estudios planeados. Sin embargo, la nave sí ha podido estudiar el cometa, ya ha analizado el agua que contiene para determinar si es semejante a la de nuestro planeta.

Los resultados, publicados en la revista Science, en el artículo “67P/Churyumov-Gerasimenko, a Jupiter Family Comet With a High D/H Ratio”, de la doctora Kathrin Altwegg y colaboradores, indican que el agua del cometa es diferente a la que se encuentra en nuestro planeta, químicamente hablando se puede decir que no es agua.

El espectrómetro de iones y análisis neutral del orbitador Rosetta (ROSINA, por sus siglas en inglés) analizó la huella química de los gases que envuelven el núcleo del cometa y no encontró H2O, sino D2O; es decir que en lugar del agua que conocemos y bebemos encontró agua pesada u óxido de deuterio, el cual es un isótopo del hidrógeno, es decir un átomo del mismo elemento, pero que en su núcleo tiene uno o más neutrones.

El agua está formada por dos moléculas de hidrógeno (este elemento tiene un electrón en su órbita y un protón en su núcleo) y una molécula de oxígeno; en cambio el agua pesada la forman dos moléculas de deuterio (este isótopo tiene un electrón en su órbita y un protón y un neutrón en su núcleo) y una molécula de oxígeno.

El agua pesada tiene características diferentes a las del agua: su punto de ebullición es a 101.4 grados Celsius, es más viscosa y su pH (grado de acidez) es más bajo. Su principal uso es como moderador en los reactores nucleares, para frenar a los neutrones.

 

El agua que vino de los asteroides

En el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko se encontró que la proporción deuterio/hidrógeno es tres veces más elevada que en el agua de la Tierra y mucho mayor a la proporción encontrada en otros cometas. Antes esos resultados, la doctora Kathrin Altwegg, investigadora de la Universidad de Berna, señaló que los datos obtenidos con anterioridad y los de “nuestro nuevo descubrimiento sugieren que hay un rango amplio de proporciones de deuterio/hidrógeno en el agua de la familia de objetos de Júpiter y descartan la idea de que estos depósitos sean de agua como la de la Tierra”.

Con estos resultados, el equipo de investigadores de ROSINA considera que el origen del agua terrestre puede encontrarse en los asteroides más que en los cometas, porque “el bombardeo intenso [en el Sistema Solar] fue hace unos 3 mil 800 millones de años y en aquel tiempo los asteroides bien pudieron tener mucha más agua que hoy. Han vivido en las proximidades del Sol durante 4 mil 600 millones de años, así que, sin duda, han perdido agua, pero pudieron tener mucha más de la que tienen ahora”, declaró la doctora Altwegg.

Por el momento, los resultados parecen indicar que el agua terrestre no provino de los cometas, pero estos cuerpos podrán desvelar más misterios, ya que como señala Matt Taylor, otro científico del proyectos Rosetta: “vamos a mantener una estrecha vigilancia sobre la forma en que evoluciona y se comporta [el cometa], lo que nos dará una visión única sobre el misterioso mundo de los cometas y su contribución a nuestra comprensión de la evolución del Sistema Solar”.

reneanaya2000@gmail.com