Redes sociales

Teodoro Barajas Rodríguez

Las redes sociales son la nueva picota en la era posmoderna, allí se registran los nuevos juicios sumarísimos, se condena o exculpa con facilidad porque no hay rigor, se trata de la ventana que deja ver, sin restricciones, muchas caras del odio, la manipulación e intereses inconfesables.

Es un nuevo fenómeno que seguro se incorporará al estudio más detallado como tópico inherente a la ciencia política y los medios de comunicación. Algunos temas tienen un tratamiento insistente por su propia naturaleza y peso, como lo ejemplifica Ayotzinapa, los abusos de algunas autoridades y cuestionamientos en muchos casos más motivados por el resentimiento que por un análisis reposado.

Las nuevas plataformas de comunicación son como bocinas magnificadas, es la mezcolanza de voces y colores, una arena para debatir, calumniar, manipular o informar de todo sin medida porque no se precisa de ello, es el espacio infinito.

Sorprende que los gobiernos suelan perder en las redes sociales, sus estrategias en materia de medios de comunicación se han anclado en el pasado que desconoce nuevas dinámicas, tienden al anacronismo, no saben cómo procesar y revertir una crisis en la opinión pública que les deja en el pasmo.

Estamos rumbo a un proceso electoral, el cada vez más próximo 2015, la comunicación política ocupa un lugar más preponderante en la planeación de las campañas, por lo visto las que se vivirán estarán marcadas por el signo de la descalificación, ya no hay restricciones para ello en un país con una precaria cultura democrática y dado a las malas artes que bien lo ejemplifica un clásico bajo el grito del “haiga sido como haiga sido” o “gústele al que le guste”, así retratan el sentir algunos actores que desconocieron la ética aristotélica de la que suele hablar y escribir Fernando Savater.

Las redes sociales seguro se van a saturar de campañas negras o de contraste, hace algunos años tal vez ni se sospechaba que se habrían de registrar tales saltos porque el control oficial ejercía un Leviatán vernáculo, nada se le escapaba.

Las nuevas plataformas de comunicación son mecanismos, herramientas, es decir, medios pero no el fin, en todo caso depende del usuario el sentido que le brinde a las nuevas modalidades.

Resulta obvio que las redes sociales son de facto un nuevo y estridente tribunal, la polifonía habla su propio lenguaje, los sitios falsos de noticias se han multiplicado para denostar, calumniar como deporte.

Los contrastes también son palpables, hay quienes usan las redes para recordar que los seres humanos somos entes axiológicos y sucede una asociación de valores. En fin, el sustrato cultural es amplio aunque a veces parece que el Estado de derecho es embrionario, es conveniente recordar que la democracia no puede ser un peligro sino más bien una oportunidad para transformar.

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