David Boyás

Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925), uno de los poetas más importantes de la lengua española, cumple el 20 de enero noventa años de edad. Con motivo de su visita a México para la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y Trilce Ediciones organizaron un recital en el Palacio de Bellas Artes el pasado sábado 13 de diciembre.

Cientos de lectores abarrotaron la sala principal del Palacio para escuchar al poeta, escultor, traductor, teólogo, sacerdote católico y revolucionario, cantar al amor, al hombre y a la palabra.

A través de un video, el escritor se dijo seguidor de una tradición poética existente en su país desde hace tiempo y que le dio a la literatura contemporánea de Nicaragua un impulso importante a través de escritores como José Coronel Urtecho, maestro de Cardenal.

En 1942 viajó a México para estudiar literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ahí adquirió una formación clásica y conoció a algunas de las figuras literarias de ese entonces como Alfonso Reyes, Salvador Novo y Xavier Villaurrutia, las cuales lo recibieron con “cortesía pero sin interés”. En cambio afirma que León Felipe le dijo mirándolo a los ojos “tú eres poeta”, lo que lo motivó a seguir con su labor.

También habló de la influencia que recibió del sacerdote y escritor Thomas Merton, a quien conoció cuando decidió incorporarse al monasterio de los Trapenses en Kentucky, Estados Unidos. Fue él quien le dio la idea de fundar una orden religiosa en Nicaragua, plan que se concretaría después y convertiría a Ernesto Cardenal en uno de los protagonistas de la Teología de la Liberación en América.

La salvación y la liberación del hombre fueron sus objetivos. Por eso no dudó en convertirse en revolucionario para apoyar al movimiento libertario en contra de la dictadura de Somoza y se sumó también al Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Para Ernesto Cardenal la revolución es lo mismo que el reino de Dios. Hay que cambiar al mundo porque se puede. La verdadera iglesia está con los pobres, como lo demuestra desde Solentiname, donde encabeza una comunidad cristiana.

Algunos de los poemas más aplaudidos de la emocionante velada, pues ver a un poeta de su altura celebrar con entusiasmo noventa años de edad no puede ser sino algo conmovedor, fue su famosísimo epigrama dedicado a Claudia, o su Oración por Marilyn Monroe, que arrancaron ovaciones del público, quien no se retiró del recinto sin exigir, alentado tal vez por la presencia de un escritor comprometido, la presentación de los 43 jóvenes desaparecidos por el gobierno y el narcotráfico en Iguala.

Poeta cercano a la gente, en la línea en que lo han sido Mario Benedetti, Jaime Sabines o Nicanor Parra, Ernesto Cardenal se despidió con una sonrisa, vestido de blanco, saludando con la mano a un público mayoritariamente joven, que ve en su persona al paradigma del escritor preocupado y ocupado socialmente y que pone su poesía al servicio de la belleza del arte tanto como de la liberación del hombre.