Rescatar la memoria urbana

 

 

Prestar oído a quien tiene algo

que proponer al bien común.

Marco Aurelio

José Alfonso Suárez del Real y Aguilera

 

El afán por la recuperación, mantenimiento e integración del patrimonio arquitectónico es motivo de un importante ciclo de conferencias organizadas por el Instituto Nacional de Bellas Artes bajo el lema “Arquitectura: memoria y futuro”, cuyas ponencias se desarrollan en ese hito de blanco mármol que atinadamente conjugó el Nouveau de Boari con el Decó de Mariscal para generar en ese espacio el Palacio de las Bellas Artes en nuestra ciudad.

En este contexto, la participación del arquitecto Carlos Flores Marini, profundo conocedor del patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad, generó el interés de quienes, como él, le apuestan a procesos de integración patrimonial en los que se contextualice y respete el valor del acervo arquitectónico con que cuentan la ciudad, para que éste no sea víctima de las ocurrencias efectistas que desarticulan el dialogo urbano e imponen conceptos y cambios de usos que lastiman la prodigiosa memoria urbana de nuestras zonas monumentales.

En completa consonancia con el arquitecto Flores Marini, es exigible la reactivación del Comité de Imagen Urbana creado por el gobierno de Cuahtémoc Cárdenas con el fin de generar un órgano colegiado de consulta y propuesta que permita rescatar nuestra riqueza arquitectónica bajo premisas básicas, entre las que destaquen el dialogo vecinal y la armonización integral de los proyectos con sus entornos.

El distanciamiento gubernamental a este tipo de colegiados provocó una avalancha de imposiciones sin sentido de integración y de memoria, cuyo máximo exponente se puede ubicar en el Monumento a la Revolución, cuyo carácter cívico fue trastocado en aras de generar un espacio lúdico ajeno al mínimo decoro funerario que, en principio, merecen Madero, Carranza, Villa, Calles, Cárdenas y doña Amalia Solórzano, cuyos restos reposan en sus sólidos pilares.

Asimismo, son de apoyar las propuestas de recuperación de la escultura original de nuestra entrañable Diana Cazadora; la resignificación en la memoria urbana del Acueducto de Chapultepec —desde la asediada fuente arrinconada por el ambulantaje del Metro Chapultepec, los arcos y la propia fuente del Salto del Agua— así como la reconstrucción de las pérgolas en la Alameda Central que, por años, fueron sede de la Librería de Cristal, inaplazables reivindicaciones vertidas por Flores Marini durante su conferencia.

Una vez más, las razones que mueven al arquitecto y restaurador a convocar a una “cruzada cultural” son urgentes y fundamentales, ante un proceso de revitalización de la ciudad que, en manos de los promotores inmobiliarios, representa un riesgo letal a la memoria urbana de nuestra ciudad.

Ante ese reto bien hará el Gobierno del Distrito Federal en recuperar el valor de aquella máxima de Marco Aurelio al gobernante, a través de la cual le recomienda “prestar oído a quien tiene algo que proponer al bien común”, y éste es el caso.

@jasra1

Facebook/suarezdelreal