El secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, ante diputados, rechazó un conflicto de intereses con las empresa OHL, HIGA encargadas junto con las compañías Chinas de realizar el tren de alta velocidad en el país México—Querétaro y a quienes se vincula con la venta de propiedades inmobiliarias a funcionarios del gobierno federal o bien la esposa del presidente Enrique Peña Nieto.
Ante los fuertes cuestionamientos de los diputados de oposición sobre el “sospechoso” favoritismo del gobierno federal a esas empresas que raya en el tráfico de influencias y conflicto de intereses, Esparza aseguró que por ello, se ha pedido que se auditen todos esos contratos para evitar que se generen dudas sobre ello y reponer el proceso de licitación alejado de cualquier sospecha.
Asimismo negó que el gobierno de México haya pagado cantidad alguna al consorcio estatal chino CRCC como compensación por la cancelación del contrato para el primer tren de alta velocidad en el país México—Querétaro y defendió ese falló al establecer que “se tomó la mejor decisión”.
Versiones periodísticas de China hablaban de que México pagó alrededor de 16 millones de dólares a esa empresa por la cancelación del proyecto.
Aseguro Ruiz Esparza, que había un “ambiente poco favorable” para llevar a cabo ese proyecto aunado a que se generaría un daño económico muy importante al Estado en caso de seguir esa licitación y cancelarlo más adelante.
El funcionario insistió en que no se podía concretar ese proyecto en medio de los cuestionamientos políticos que ya se enderezaban por lo cual se decidió no firmar el contrato para reponerlo y alejar cualquier duda, sobre todo en un contexto de una nueva relación con el gobierno de China.
Por ello, insistió, se realizará una nueva licitación para la construcción de ese tren y disipar cualquier duda de dicho proyecto.
