Y que sea más venturoso
Nihil est annis velocius.
[Nada es más veloz que los años.]
Una vez que está por terminar el actual año, esperamos que el próximo sea más venturoso, a pesar de que, por el momento, las cosas en perspectiva no se perciben halagüeñas, para todo el mundo, ni para nuestro país.
En el contexto internacional, se continúan escuchando los tambores de guerra en el Oriente Medio; en este caso, inexorablemente ligado a los conflictos entre Israel y las naciones árabes, nuevamente los equilibrios geopolíticos ponen en peligro a la humanidad. La intervención de Estados Unidos ha logrado un frágil statu quo que pende de un hilo, ante la beligerancia irracional del partido gobernante hebreo, que miope, es incapaz de visión de futuro.
Por otra parte, de manera esperanzadora resurge la posibilidad de una mayor participación en la economía global de África, lo que no significa mejores condiciones de vida para su población. Un fenómeno que habrá de seguir de cerca, esto permitirá un crecimiento en materias primas y de mercado a esta asociación de países.
La delincuencia organizada trasnacional o globalizada cobra cada vez mayor fuerza, sin que los gobiernos de las naciones más afectadas parezcan poder detenerla; el trasiego y venta de estupefacientes representa solo entre Estados Unidos y México, un mercado de cerca de 40 000 millones de dólares anuales. Los programas dedicados al combate de estos grupos son un mero paliativo, tal vez porque los intereses económicos están muy entremezclados en el sistema financiero mundial, hay que reconocerlo, pues en ningún país existen programas intensivos en materia de salud para la prevención de adicciones y de rehabilitación de adictos, para disminuir la enorme demanda de los enervantes, como por ejemplo la campaña que se ha hecho en contra del tabaco a escala mundial.
En el plano económico mundial, remontar la crisis económica todavía parece lejos, se avecina un recrudecimiento de la guerra de divisas y la baja del precio del petróleo, persisten los síntomas de inestabilidad en el sistema financiero estadounidense, se prevé que continuarán las crisis en algunas naciones europeas y la perspectiva para la economía norteamericana de la que somos interdependientes sólo presagia un crecimiento bajo. Lo cual no deja mucho margen para el optimismo.
Por lo que hace a nuestro país, la prospectiva en materia de economía, seguridad, derechos humanos y política, el escenario no parece muy positivo. La dependencia económica que nos ata —para bien y para mal— con la economía de nuestro vecino del norte sólo nos permite aspirar a un crecimiento moderado y continuar sobrellevando las cifras oficiales a modo, de generación de empleo e índice de inflación.
De seguir esta misma dinámica de violencia, debemos estar atentos que no ocurra el escalamiento de las violaciones de derechos humanos. La verdadera lucha contra el crimen debe ser aplicando la ley en un Estado de derecho, y utilizando los protocolos de Naciones Unidas para el uso legítimo de la fuerza por parte de los agentes del Estado; debe hacerse una seria investigación financiera para ahogar los carteles a través de estrangularles sus flujos financieros, y el control de las aduanas para bloquear el ingreso de armamento para los grupos delincuenciales.
En el escenario político, con las próximas elecciones para renovar la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y las elecciones locales en estados, las cosas no pintan mejor, existe una clara intencionalidad de polarizar la sociedad para que “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Iniciaremos el año con el arranque de las precampañas de las elecciones para renovar las gubernaturas en 9 estados: Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Querétaro, San Luis Potosí, Nuevo León, Sonora, Michoacán.
Los males de este tiempo conviven en los ámbitos de lo público y lo privado, como la concentración del poder en unos muy pocos actores públicos y privados y de poderes fácticos, la exacerbada corrupción en todos los niveles, la violencia, la delincuencia organizada, la impunidad, la desigualdad y pobreza cada vez más graves entre los habitantes, las injusticias que los órganos jurisdiccionales no son capaces o no quieren evitar, el desempleo y la miseria de muchos millones de mexicanos.
Sin embargo hay que tener esperanza en el porvenir, por lo que hago votos para que 2015 sea el año de la reconciliación, el año de la reactivación económica y que llegue la paz a todos los hogares mexicanos.
@roccatti
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