Para la cura de enfermedades

René Anaya

 

Después de completar el genoma humano hace 14 años, los científicos han emprendido la realización de otros proyectos para conocer y comprender mejor la vida y el funcionamiento de nuestro organismo, pues ahora se sabe que no todo está escrito en el genoma.

Lo primero que reconocieron los investigadores fue que no se puede hablar de un genoma, sino en todo caso de genes que son comunes a los humanos, pero que tienen ciertas diferencias determinadas por la epigenética (cambios heredables de los genes que no consisten en modificaciones de la secuencia genética) y el proteoma (funcionamiento y acción de cada proteína), entre otros factores.

 

Misma especie, distinta función

En el estudio de los genomas de los seres humanos se han encontrado variaciones en la expresión de los genes, es decir en la forma en que se transforma la información genética del ácido desoxirribonucleico (ADN) en proteínas o ácido ribonucleico (ARN), lo que causa que haya diferencias funcionales entre las personas.

Uno de esas primeras diferencias fue descubierta hace cerca de una década, cuando un grupo de investigadores encontró que a algunas personas les falta el gene PCSK9, lo cual no les causa ninguna alteración, por el contrario, las convierte en seres afortunados. Efectivamente, tres personas (un texano, una mujer de Zimbabue y un francés) que carecen de ese gene comparten algo más en común: prácticamente no tienen colesterol malo en sangre y tampoco lo tienen otras personas sin ese gene.

Este hallazgo fue bien recibido por las empresas farmacéuticas, que inmediatamente se pusieron a investigar la forma en que se podría bloquear el gene en personas con niveles elevados de colesterol en sangre (hipercolesterolemia), después de algunos años está a punto de comercializarse un medicamento. El laboratorio Regeneron Pharmaceuticals solicitó a la Agencia de Alimentación y Medicamentos estadounidense la autorización para vender una sustancia que bloquea el gene PCSK9 en personas con hipercolesterolemia.

Esta y otras compañías farmacéuticas están por iniciar una fiebre de oro genético, pues pretenden determinar los genes de hasta cien mil voluntarios, en búsqueda de genomas extraordinarios en los que la falta de un gene pueda evitar o causar enfermedades.

El bloqueo de genes

A finales de la década de 1980, los científicos Mario R. Capecchi, Martin Evans y Oliver Smithies lograron crear en el laboratorio ratones nocaut, es decir ratones modificados por la ingeniería genética para bloquear o inactivar un gene. Con esta técnica ha sido posible analizar mejor el funcionamiento de los genes y estudiar el curso de ciertas enfermedades, como el cáncer.

Con esos ratones nocaut se observó que la falta de un gene es una desventaja del organismo, pues pueden presentarse enfermedades como la fibrosis quística o la distrofia muscular (mal funcionamiento muscular). Pero ahora se ha encontrado que personas nocaut (que les falta un gene) en lugar de una desventaja pueden tener un beneficio, ya que la carencia de cierto gene puede brindarles una potente protección contra enfermedades.

Actualmente se conoce que quienes carecen del gene SLC30A8 tienen la mitad de probabilidades de tener diabetes; quienes no tienen el gene CCR5 son inmunes a la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana; la empresa Regeneron Pharmaceuticals ha encontrado que la falta de un gene reduce de forma importante el riesgo de tener padecimientos cardiovasculares.

El hallazgo de esos genes inactivos abre una perspectiva a la terapia de muchas enfermedades; sin embargo el camino todavía es muy largo. Daniel MacArthur, genetista computacional del Hospital General de Massachusetts, estima que cada persona tiene en promedio un gene defectuoso por cada 80, es decir que nuestros genomas son un poco disfuncionales.

La búsqueda de genes que no funcionan o están inactivos es complicada, porque no basta con encontrarlos, también es necesario determinar qué tan importantes son las funciones que realizan, pues algunos genes desempeñan funciones triviales.

Aun así, MacArthur ha iniciado el Proyecto Nocaut Humano para estudiar a finlandeses y londinenses, tomar cada gene del genoma y buscar a personas a las que les falte, aunque de antemano sabe que muchos genes no estarán inactivos, porque la mayoría son esenciales para la vida.

Por su parte, el director ejecutivo de DeCode Genetics, Kari Stefansson reconoce que el proyecto de búsqueda de genes “es una tremenda simplificación del asunto, la mayoría de estos escenarios son más complejos”. No obstante, hay compañías que participarán en la fiebre de oro genético, que podría abrir nuevas líneas de investigación para la salud.

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