Nicolás Maduro evitó detallar sobre recortes del gasto público y sólo dijo vaguedades respecto a una futura optimización de los fondos de inversión social. Nada sobre el casi cantado ajuste al alza de los precios de los combustibles en el mercado interno para el que, dijo, “no ha llegado el momento”.

El presidente de Venezuela generó unas expectativas que no satisfizo acerca de los anuncios en materia económica que haría este martes desde el Palacio de Miraflores, en Caracas; no formuló ninguna propuesta al gusto de los mercados y su credo ortodoxo, tampoco dio indicaciones de rectificación alguna en el rumbo de la alicaída economía venezolana, afectada por la caída del precio del petróleo.

La principal novedad del discurso de Maduro fue admitir que el país atraviesa una grave crisis. Poco más podía hacer. Apenas unas horas antes, el Banco Central de Venezuela (BCV), tras varios meses de silencio en torno al comportamiento del PIB, emitió un informe que declara a la economía venezolana en recesión oficial: experimentó caídas consecutivas del PIB en los tres primeros trimestres de 2014.

Además, anunció un incremento de 4,7% en el índice de precios al consumidor solo en el mes de noviembre, lo que lleva la media anual al 63,3%, y ratifica a Venezuela como el campeón mundial de la inflación.

Eso sí: Maduro achacó la crisis a un daño producido por las protestas callejeras del primer semestre y a la “guerra económica” a la que su Gobierno dice que se está enfrentando. Es un relato que el informe del BCV asume también. El ente emisor en Venezuela está subordinado por ley y realidades políticas al Ejecutivo, hasta el punto que su actual presidente, Nelson Merentes, ha sido un integrante reiterado de los gabinetes ministeriales del fallecido Hugo Chávez.

Gabinete contra la crisis

En un golpe de efecto, que busca dramatizar la idea de que enfrenta una “guerra económica”, Maduro se puso al frente de una nueva situación, bautizado como “Estado Mayor de Recuperación Económica”, cuya activación anunció para el 3 de enero.

Dijo que tendrá por sede “el ala izquierda” del palacio presidencial. Servirá para monitorizar la evolución de la economía y tomar decisiones adecuadas “en tiempo real” para la ejecución de un plan de recuperación de seis meses.

Sin embargo, sobre el tema del sistema de tasas de cambio, cuya sinceración y simplificación se esperaba —la excusa para la convocatoria de la rueda de prensa— el presidente venezolano apenas se pronunció y dijo que se renovará de acuerdo a unas tasas que el Vicepresidente del Área Económica, general Marco Torres, y el presidente del BCV darán a conocer “después del abrazo de fin de año”.

El plazo que el Gobierno se dio para los anuncios en materia cambiaria no pareció corresponderse con la sensación de urgencia que predomina en los mercados financieros, donde la hipótesis de un default venezolano se hace presente. Esta semana el precio del crudo venezolano ha estado por debajo de los 50 dólares por barril por primera vez desde 2009.

En Venezuela existe un control de cambio desde 2003 que deja en manos del Estado el monopolio en la compraventa de divisas y tres precios diferentes según el destino que se les vaya a dar y un cuarto mercado ilegal donde el precio del dólar ronda los 150 bolívares.

El mandatario adelantó que entre las líneas de acción que contendrá este plan se incluye, además del nuevo sistema cambiario, una reforma fiscal, “la optimización del gasto público” que incluye el recorte de gastos en las embajadas “que funcionen con lo estricto necesario” y fortalecer las reservas internacionales.

Indicó que como parte de estos objetivos figura el “perfeccionamiento del modelo económico social de distribución de la riqueza” y la inversión en programas sociales “del modelo socialista” para los que, aseguró, cuenta con los recursos en bolívares.

Respecto al gasto público, Maduro insinuó que los organismos del Estado podrían dejar de comprar “tantos carros nuevos”, y las embajadas y misiones diplomáticas en el exterior deberán reducir “su tamaño, no su número” para ahorrar divisas.

En general, el catálogo de intenciones de Maduro ha dejado la impresión de que, para enfrentar la crisis, se propone aplicar unos correctivos homeopáticos en el modelo ya existente.

Nombró una nueva directiva para la estatal petrolera Pdvsa, en cuyas finanzas puso a cargo de un familiar de su esposa, la primera dama Cilia Flores. Dijo que conformará un fondo de reserva en moneda local, a la usanza de los fondos “en divisas libremente convertibles” —como ha preferido decir, en lugar de dólares— que financian los programas sociales y obras públicas.

Maduro se dijo comprometido a adelantar una reforma fiscal que otras veces ha anunciado y a establecer zonas económicas especiales, según el modelo chino, para atraer inversión privada nacional y extranjera; al mismo tiempo adelantó que se implementarán mecanismos, que sin embargo no describió, para recoger el exceso de liquidez, un factor inflacionario.

 

Tres trimestres inactivos

Venezuela llevaba desde agosto sin ofrecer información sobre las subidas de precios y sobre el PIB del país. El Banco Central de Venezuela ofreció este martes por fin estadísticas: el índice de precios al consumo (IPC) se situó en el 63,6% en los últimos doce meses. El PIB cayó tres trimestres consecutivos: el primero un 4,8%, el segundo trimestre un 4,9% y el tercero un 2,3%.

Durante su rueda de prensa, Maduro calculó que 2014 podría cerrar con una inflación de 64% y, confía en que la economía podría haber recuperado “la dinámica de crecimiento”.

Insistió en que todas las vicisitudes por las que atraviesa la economía venezolana se deben a una “guerra económica” promovida por sectores empresariales nacionales e internacionales a la que ahora se suma la bajada en los precios del petróleo, una caída de la que responsabiliza a Estados Unidos.

“Todas estas dificultades nos van a permitir reordenar con mayor rigurosidad, exigencia y disciplina los gastos del Estado, la inversión social, la inversión económica, la estrategia de crecimiento real, el logro de resultados en el desarrollo y el crecimiento de la economía”.

El Banco Central de Venezuela publicó su informe económico con un análisis sobre la economía que respalda las explicaciones de Maduro. “En febrero de 2014, sectores políticos desencadenaron acciones de violencia callejera, llamadas coloquialmente “guarimbas”, arremetiendo nuevamente contra la tranquilidad y el bienestar del pueblo venezolano.

De nuevo, a la trágica muerte de compatriotas víctimas de la violencia absurda de unos pocos, se agregaron el bloqueo físico de vías y el deterioro o saqueo de infraestructuras públicas y comerciales. Estas acciones contra el orden nacional impidieron la distribución de los bienes básicos a la población, así como el desarrollo normal de la producción de bienes y servicios. Esto se tradujo en un repunte inflacionario, y en una caída de la actividad económica”, explica en su análisis.

Como conclusión, luego de explicar las caídas del PIB y las subidas de precios, el supervisor bancario concluye “A pesar de los embates de la guerra económica y de las especulaciones de analistas económicos inescrupulosos, el Ejecutivo Nacional ha mantenido intacto su proyecto esencial: preservar el bienestar del pueblo. Así, las acciones del Gobierno Nacional en términos de protección laboral y salarial han permitido mantener los ingresos de los hogares por encima de la canasta básica de consumo”.

Critican falta de detalles

Desde la oposición, el secretario ejecutivo de la alianza Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba, rechazó los anuncios de Maduro y criticó al presidente al asegurar que solo “evadió” informar sobre el nuevo sistema cambiario.

Por su parte, el ex candidato presidencial y gobernador del céntrico estado Miranda, Henrique Capriles, también rechazó en Twitter las promesas de Maduro. “Si esos son los anuncios para la recuperación económica y salir del caos, semejante piratería! Una vez + NO hay anuncios! No sabe qué hacer”, escribió.

Información de El País España