Michoacán

Teodoro Barajas Rodríguez

En Michoacán se vislumbra actualmente una elección a tercios por el gobierno estatal, las distancias de un aspirante al otro no son inalcanzables, ya se han definido los precandidatos que estarán en la pelea para ocupar el sitial que por ahora ocupa Salvador Jara Guerrero, se abre el compás de espera y los corifeos de cada interesado por el Ejecutivo fabrican elogios.

Digamos que la liturgia del poder no ha sufrido cambios sustanciales, se mantienen los mismos rituales, palabras cifradas, todo bajo un mismo guion con un reparto casi idéntico al de la última contienda.

El PRI suele conocer los tiempos en los menesteres electorales, al final es Ascención Orihuela Bárcenas el precandidato de unidad del tricolor, se mantienen en rigor las viejas costumbres que datan desde el siglo XX, el centralismo inveterado porque es complejo desbaratar usos y costumbres que adquieren estatus de leyes no escritas.

En el PRD se supondría que Silvano Aureoles Conejo llegaría solo a la nominación, sólo que el senador Raúl Morón Orozco también busca ser el abanderado para buscar la gubernatura, el primero es favorito pero el segundo tiene base social definida, fue dirigente magisterial del ala radical en otro momento. A quien conviene resolver el entuerto es al diputado Aureoles Conejo.

Luiss María Calderón Hinojosa es la precandidata en solitario en el interior del PAN, ella como Aureoles Conejo van por el segundo intento. Las condiciones son diferentes a las que se registraron en la última elección, aquélla en la que ganó Fausto Vallejo Figueroa, ya el PAN no ocupa la primera magistratura, algunos de sus cuadros se han visto envueltos en líos, el grupo de Gustavo Madero ha sido soberbio contra el ala calderonista.

No podemos perder de vista que en Morelia el PAN sufre una evidente fisura toda vez que el aspirante independiente a la alcaldía de la capital, Alfonso Martínez Alcázar, renunció por serias diferencias con el dirigente estatal a su militancia al albiazul.

Morelia tiene una importancia superlativa porque suele definir la gubernatura, desde hace más de 20 años la capital michoacana es disputada sólo por el PAN y PRI, la última vez que el PRD obtuvo un triunfo para ganar la alcaldía sucedió en 1990 con Samuel Maldonado Bautista, luego de ello nunca más vio la suya.

Los simpatizantes de los candidatos hablan, escriben, pontifican e inventan cualidades, que muchos no les hemos visto, digamos que el ciclo retorna para estar atiborrados de mercadotecnia, frases huecas y algunas sumamente simplonas se leen por doquier.

Para la gubernatura de Michoacán en este momento no existe quien sea un claro favorito, se sopesará la importancia y alcance de las estructuras partidistas, pactar con organizaciones sociales, imprimir un sello distinto al trabajo proselitista que se traduzca en un viento nuevo, evitar las yerros.

Lo peor que nos puede pasar es ser testigos de campañas mediocres, plagadas de golpeteo sin cesar, la clase política tradicional vive un momento de erosión e indefinición ideológica. Poder como fin, no como medio.