Estamos entre la libertad y el miedo
Rios Camarena
El arribo del nuevo gobierno produjo diversas expectativas así como reacciones positivas y negativas; los opositores al PRI han acusado al gobierno —antes incluso de que iniciara sus trabajos— de ser un régimen autoritario y corrupto. Otra visión consistió en darle un enfoque optimista y esperanzador, sustentado en los proyectos reformistas.
Dos años de luces y sombras aún no perfilan el juicio histórico que se suele dar a un sexenio; vivimos —como afirmaba Germán Arciniegas— entre la libertad y el miedo: de un lado quienes tienen optimismo y esperanza, y del otro quienes observan sólo la inseguridad, la destrucción y el pesimismo. La crítica debe ser constructiva y no la negación de todo, porque esa actitud sólo nos conduce a la confusión.
Hasta hoy la Secretaría que ha realizado más cambios es la de Educación Pública, ha removido a tres subsecretarios, dos de ellos implacables universitarios, Enrique del Val y Fernando Serrano Migallón, este último relacionado con el éxito que ha tenido el gobierno de la república en el trato con los estudiantes, desde la revuelta de los jóvenes 132, la horrenda desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, hasta la solución inteligente al tema del IPN que desembocó absurdamente en su salida, quien además condujo las negociaciones haciendo un magnifico papel, mientras que el secretario Emilio Chuayffet sigue oculto para temas como el de los maestros disidentes o del IPN. La SEP se tambalea si no aplica la reforma educativa en estados como Guerrero, Michoacán y Oaxaca.
En Comunicaciones y Transportes sigue pendiente la licitación del tren rápido a Querétaro donde la pifia del secretario lo llevó a contradecirse, primero apoyando una licitación y después cancelándola por orden presidencial. El procurador general de la república se ha conducido con inteligencia y claridad, pero ha sufrido un enorme desgaste por la crítica de diversos sectores que han aprovechado el movimiento de Iguala para crear mayores problemas. El secretario de Gobernación no ha podido resolver el tema de la inseguridad, pues donde parecía existir un éxito, en Michoacán, se ha oscurecido el panorama ante la absurda matanza entre los grupos de Hipólito Mora y El Americano. La labor del secretario de Hacienda, a pesar de sus indudables éxitos, no se ha reflejado en mayor crecimiento económico y desarrollo. Por ello, se requiere un trabajo más intenso con mayor claridad y difusión.
La Cancillería se ha manejado exitosamente, en estos días se llevará a cabo una reunión convocada por la Casa Blanca entre los presidentes Peña Nieto y Barack Obama, este último ha decidido tomar medidas —frente al golpeteo electoral de sus opositores— para que los ejecutivos ejerzan sus funciones sin contemplación y sin temor, más allá de las negociaciones con el Congreso, prueba de ello, es la actitud asumida en relación con la reforma migratoria y la reanudación diplomática con Cuba. El pueblo de México espera de esta reunión una actitud soberana e independiente del presidente Peña Nieto que consolide una amistad entre iguales.
